Este Autorretrato de septiembre de 1889, del Museo de Orsay de París, es el más conocido de los que Vincent van Gogh pintó en el asilo de Saint-Rémy y, con toda probabilidad, uno de los últimos de su vida. Es un óleo sobre lienzo de 65 × 54 cm (F627 / JH1772). En él, el pintor, de tres cuartos y con chaqueta y chaleco azules, se recorta sobre un fondo azul claro agitado en remolinos que recuerdan al cielo de La noche estrellada. Van Gogh se lo envió a Theo hacia el 20 de septiembre con una instrucción: «debes mirarlo durante un rato; verás, espero, que mi fisonomía se ha calmado mucho».
Significado de este Autorretrato: qué representa
Van Gogh se muestra de busto, girado hacia la izquierda, con el pelo y la barba rojizos recortados y la mirada fija en el espectador. Como todos los autorretratos de Saint-Rémy, enseña el lado izquierdo de la cabeza, el de la oreja intacta. Viste una chaqueta y un chaleco azules, y el fondo, del mismo azul verdoso claro, no es una pared sino una superficie de pinceladas curvas que giran alrededor de la figura; la cabeza y la ropa están pintadas con el mismo tipo de trazo ondulado, de modo que el hombre y el fondo parecen hechos de la misma materia. Solo la cara rompe la unidad azul.
Van Gogh lo pintó con una intención clara, que explica a Theo en la carta 805: «He intentado crear algo sencillo». Quería demostrar, después de la crisis de julio y agosto de 1889, que estaba recuperado y que era capaz de pintar retratos «con carácter», el género que consideraba más importante. Es un retrato de convalecencia pintado para tranquilizar a su hermano.
Lo que cuentan las cartas
El 5 y 6 de septiembre de 1889 (carta 800), recién levantado tras una crisis que lo había tenido semanas sin pintar, Van Gogh escribe a Theo: «Dicen, y estoy dispuesto a creerlo, que es difícil conocerse a uno mismo; pero tampoco es fácil pintarse a uno mismo. Así que estoy trabajando en dos retratos de mí mismo en este momento, a falta de otro modelo, porque ya es hora de que haga algo de figura. Uno lo empecé el primer día que me levanté; estaba delgado, pálido como un diablo. Es azul violeta oscuro y la cabeza blancuzca con el pelo amarillo, es decir, un efecto de color. Pero desde entonces he empezado otro, de tres cuartos sobre un fondo claro». Según la edición de las cartas, el primero es el autorretrato de la National Gallery de Washington (F626) y el segundo, «sobre un fondo claro», es este. Van Gogh añade que lo destina a la exposición de Les XX en Bruselas, «si es que se acuerdan de mí».
Dos semanas después, hacia el 20 de septiembre (carta 805), se lo envía a Theo: «Hoy te mando mi retrato de mí mismo, debes mirarlo durante un rato; verás, espero, que mi fisonomía se ha calmado mucho, aunque la mirada quizá sea más vaga que antes, o eso me parece. Tengo otro que es un intento de cuando estaba enfermo. Pero creo que este te gustará más, y he intentado crear algo sencillo; enséñaselo a papá Pissarro si lo ves». Ese «otro» de cuando estaba enfermo es, según los editores, el autorretrato más pequeño y sombrío de Oslo (F528).
Análisis: los remolinos y el azul
Un fondo que se mueve
Lo que hace único este autorretrato es el fondo. No es un color plano, como en los de París, ni un interior, como en el Autorretrato con la oreja vendada, sino un campo de pinceladas curvas y encadenadas, en azul y blanco, que giran como el cielo de La noche estrellada, pintada en junio de ese mismo año en el mismo asilo. Ese movimiento contrasta con la inmovilidad del rostro, y de ese contraste nace la impresión de un hombre en calma rodeado de agitación.
Casi monocromo
El cuadro está construido casi enteramente en azules y verdes fríos: el fondo, la chaqueta, el chaleco. Sobre esa gama, la cara y la barba rojiza son el único acento cálido, y por eso concentran toda la atención. Es una manera de organizar el color, un complementario cálido sobre un campo frío, que Van Gogh venía usando desde los autorretratos de París, como el Autorretrato con sombrero de fieltro gris, y que aquí reduce al mínimo.
¿El último autorretrato?
Van Gogh no pintó ningún autorretrato en Auvers-sur-Oise, en las últimas semanas de su vida, así que los de Saint-Rémy son los últimos. Este puede ser el último de todos, aunque compite por ese título con el Autorretrato sin barba de finales de septiembre de 1889 (40 × 31 cm, colección particular), que Van Gogh regaló a su madre por su cumpleaños y que aparece representado en la tercera versión de El dormitorio en Arlés, la del propio Orsay. Este de Orsay se lo dio a Theo.
Dónde ver este Autorretrato
En el Museo de Orsay de París, que conserva una de las grandes colecciones de Van Gogh fuera de Países Bajos: además de este autorretrato, la tercera versión de El dormitorio, Noche estrellada sobre el Ródano, el Retrato del doctor Gachet y La iglesia de Auvers. Tienes la lista completa en dónde ver los cuadros de Van Gogh.
Todas las obras de Van Gogh del Museo de Orsay que tienen ficha en esta web, con datos para la visita: Van Gogh en el Museo de Orsay.
Ficha técnica
| Título | Autorretrato (Portrait de l’artiste / Self-Portrait) |
|---|---|
| Autor | Vincent van Gogh |
| Fecha | Saint-Rémy-de-Provence, septiembre de 1889 |
| Técnica | Óleo sobre lienzo |
| Medidas | 65 × 54 cm |
| Catálogo | F627 / JH1772 |
| Ubicación | Museo de Orsay, París |
| Etapa | Saint-Rémy (1889–1890) |
Obras relacionadas
- La noche estrellada: los mismos remolinos, en el cielo.
- Autorretrato con la oreja vendada: el autorretrato de la crisis de Arlés.
- Autorretrato con sombrero de fieltro gris: el de París.
- El dormitorio en Arlés: la tercera versión, en Orsay, con el autorretrato sin barba en la pared.
- Retrato del doctor Gachet: el gran retrato de Auvers, también en Orsay.
Fuentes: cartas 800 y 805 (vangoghletters.org); Wikipedia, «Portraits of Vincent van Gogh»; vggallery.com (F627).
