Noche estrellada sobre el Ródano es una de las grandes noches estrelladas de Vincent van Gogh y la más serena de las tres que pintó. La hizo en Arlés a finales de septiembre de 1888, en la orilla del Ródano a dos minutos de su casa, de noche y bajo una farola de gas. Mide 72,5 × 92 cm y se conserva en el Museo de Orsay de París. No hay que confundirla con La noche estrellada del MoMA, pintada nueve meses después en Saint-Rémy: esta es la del río, las luces de la ciudad reflejadas en el agua y la pareja de enamorados en primer plano.
Qué representa
La vista está tomada desde el muelle del Ródano, junto a la plaza Lamartine, mirando hacia el suroeste. A lo lejos, la orilla de Arlés con sus casas y la luz de las farolas de gas, que se alargan en reflejos dorados sobre el agua. En el cielo, azul verdoso, las estrellas grandes de la Osa Mayor y otras más pequeñas, cada una con su halo. En primer plano, dos barcas amarradas y una pareja que pasea por la orilla, él con sombrero de paja y ella con chal: los «dos pequeños enamorados de colores» de los que Vincent hablaba a su hermano.
Van Gogh vivía entonces en la casa amarilla, en la misma plaza Lamartine, y el paseo hasta el río era su recorrido de cada tarde. Es, de sus noches estrelladas, la única pintada frente al motivo: Terraza de café por la noche también se hizo al aire libre pocos días antes, pero bajo la luz del café; la de Saint-Rémy, de memoria y de día.
Contexto: la obsesión por pintar la noche
Desde que llegó a Arlés en febrero de 1888, Van Gogh repite en sus cartas que quiere pintar «efectos nocturnos». En abril escribe a Émile Bernard que un cielo estrellado es algo que le gustaría intentar; en junio se pregunta, en una carta a Theo, cuándo lo hará por fin, «ese cuadro que me persigue»; y en septiembre le confiesa a su hermana Willemien que la noche le parece «aún más ricamente coloreada que el día». Ese mes cumple el propósito en dos pasos: primero el rincón de cielo de la Terraza de café, a mediados de mes; después, en la última semana de septiembre, el cielo entero sobre el Ródano.
Detrás está también una idea que Vincent había leído y subrayado: la de que las estrellas son lugares a los que se viaja después de morir. En julio de 1888 había escrito a Theo que «mirar las estrellas siempre me hace soñar», y que igual que tomamos el tren para ir a Tarascón o a Ruan, «tomamos la muerte para ir a una estrella». La noche estrellada, para él, no era solo un problema de color: era una imagen de consuelo. Y en septiembre, además, esperaba a Gauguin, tenía dinero de Theo para amueblar la casa y trabajaba en el momento más productivo de su vida: en un mes pintó también El café de noche, la casa amarilla y varios retratos.
La carta a Theo: un croquis con la Osa Mayor
Hacia el 29 de septiembre de 1888 Vincent envió a Theo una carta (la 691 en vangoghletters.org) con un pequeño dibujo del cuadro recién terminado, «un lienzo de 30 de cuadrado». Y describió los colores uno por uno: «El cielo es azul verdoso, el agua es azul real, el suelo es malva. La ciudad es azul y violeta. El gas es amarillo y los reflejos son oro rojo que baja hasta bronce verde. Sobre el campo azul verdoso del cielo, la Osa Mayor tiene un centelleo verde y rosa cuya palidez discreta contrasta con el oro brutal del gas. Dos pequeñas figuras de colores de enamorados en primer plano».
La carta deja claro lo que Van Gogh buscaba: no un paisaje nocturno realista, sino una orquestación de colores donde cada elemento tiene su nota. Unos días después repitió el croquis en una carta al pintor belga Eugène Boch, al que acababa de retratar precisamente sobre un fondo de cielo estrellado.
Análisis: color, composición y pincelada
Tres azules y un naranja
El cuadro está construido casi por completo con azules: azul de Prusia en lo más profundo, ultramar en el agua, cobalto en el cielo, mezclados con verde hacia el horizonte. Contra ese fondo, un solo color cálido, el amarillo-naranja de las farolas de gas, que Van Gogh repite en los reflejos alargados del agua hasta convertirlos en la columna vertebral de la composición. Es la misma lógica de complementarios de la Terraza (azul contra amarillo), pero invertida: allí dominaba la luz, aquí domina la noche. Las estrellas son toques de blanco, amarillo y rosa con un halo verdoso, pintados sobre el azul aún fresco para que los bordes se mezclen.
Composición: dos bandas y una diagonal
El horizonte, muy alto, divide el lienzo en dos mitades casi iguales: cielo y agua. Las luces de la ciudad forman una línea horizontal en el centro y sus reflejos caen en vertical, de modo que el centro del cuadro es una retícula de luz. Rompiendo esa calma, la orilla entra en diagonal por la esquina inferior derecha, con las barcas y la pareja, y devuelve la mirada al espectador. Sin esa esquina el cuadro sería solo un paisaje; con ella es una escena, y la pareja de enamorados le da el tono sentimental que Van Gogh subrayaba en la carta.
Pincelada
El cielo está pintado con pinceladas cortas y direccionales, aún ordenadas, muy lejos de los remolinos de Saint-Rémy. El agua, con trazos horizontales que se rompen bajo cada reflejo. La orilla y las figuras, con más pasta y menos detalle: son manchas. Vista de cerca, la superficie tiene zonas casi transparentes en el cielo y empastes gruesos en las luces, la manera de Van Gogh de hacer que la luz «pese» más que la sombra.
Curiosidades
- La Osa Mayor está en el sitio equivocado. Van Gogh mira hacia el suroeste, pero la Osa Mayor, en septiembre, se ve hacia el norte. Los astrónomos que han estudiado el cuadro coinciden en que Vincent pintó el paisaje que tenía delante y el cielo que tenía detrás, o el que más le gustaba: no le interesaba la exactitud, sino la constelación que todo el mundo reconoce.
- Se expuso en vida de Van Gogh. Fue uno de los dos cuadros que envió al Salón de los Independientes de París en 1889, junto con Lirios. Es de las pocas obras que el público pudo ver mientras él vivía.
- Los enamorados aparecen en otros cuadros. La pareja paseando es un motivo que Van Gogh repitió en Arlés, en los jardines de la plaza Lamartine y en El jardín del poeta, la serie que pintó para decorar la habitación de Gauguin.
- De Arlés a Orsay. El cuadro pasó por varias colecciones privadas francesas hasta que en 1975 fue donado al Estado francés por el matrimonio Kahn-Sriber, en memoria de los Moch. Desde la apertura del Museo de Orsay en 1986 cuelga allí, en las salas del posimpresionismo.
Dónde ver Noche estrellada sobre el Ródano
En el Museo de Orsay, en París, en las salas dedicadas a Van Gogh y Gauguin de la planta superior, junto al Retrato del doctor Gachet, La iglesia de Auvers y el autorretrato de 1889. Orsay tiene una de las mejores colecciones de Van Gogh fuera de los Países Bajos, unas veinticinco pinturas. No está en el Museo Van Gogh de Ámsterdam ni la del MoMA de Nueva York es «la misma»: son tres cuadros distintos, la terraza (Otterlo), el Ródano (París) y la de Saint-Rémy (Nueva York). Tienes el mapa completo en dónde ver los cuadros de Van Gogh.
Todas las obras de Van Gogh del Museo de Orsay que tienen ficha en esta web, con datos para la visita: Van Gogh en el Museo de Orsay.
Ficha técnica
| Título | Noche estrellada sobre el Ródano (La Nuit étoilée, Arles) |
|---|---|
| Autor | Vincent van Gogh |
| Fecha y lugar | Arlés, finales de septiembre de 1888 |
| Técnica | Óleo sobre lienzo |
| Medidas | 72,5 × 92 cm |
| Catálogos | F 474 · JH 1592 |
| Ubicación | Museo de Orsay, París (donación Kahn-Sriber, 1975) |
| Periodo | Arlés (1888–1889) |
Obras relacionadas
- Terraza de café por la noche (septiembre de 1888): el primer cielo estrellado, pintado días antes.
- La noche estrellada (junio de 1889): la versión de Saint-Rémy, la más famosa.
- El café de noche (septiembre de 1888): la noche por dentro, en rojo y verde.
- La casa amarilla (septiembre de 1888): la casa desde la que bajaba al río.
- Lirios (1889): su compañero en el Salón de los Independientes de 1889.
Fuentes: cartas 691 (a Theo, ~29 de septiembre de 1888), 693 (a Eugène Boch) y 638 (a Theo, julio de 1888), edición vangoghletters.org; ficha de la obra del Museo de Orsay.
