La vieja torre de la iglesia de Nuenen, también llamada «El cementerio campesino» (The Old Church Tower at Nuenen (‘The Peasants’ Churchyard’)), es un óleo sobre lienzo de 65 × 80 cm que Vincent van Gogh pintó en Nuenen entre mayo y junio de 1885, cuando la torre, ya sin su aguja, estaba a punto de ser derribada. Catalogado como F84 / JH772, pertenece al Museo Van Gogh de Ámsterdam (Fundación Vincent van Gogh, s0002V1962). Es la última de las pinturas que dedicó a esa torre, y en una carta a Theo explicó con detalle lo que quería decir con ella.
Una torre en ruinas en medio de los campos
Van Gogh vivía en Nuenen, en el Brabante Septentrional, con sus padres; su padre era el pastor protestante del pueblo. Según el Museo Van Gogh, la torre se había quedado en pie cuando la iglesia se derrumbó un siglo antes, y en el momento de este cuadro la estaban demoliendo: el chapitel ya ha desaparecido. Alrededor se extendía el pequeño cementerio de los campesinos, con sus cruces de madera, y más allá, los campos de labor.
El tema venía de lejos. En agosto de 1882, cuando Vincent vivía en La Haya, Theo le había sugerido pintar la vieja torre y el cementerio de Nuenen (carta 259, nota 6). Cuando se instaló en el pueblo, a finales de 1883, la dibujó y pintó muchas veces: la serie completa, con las versiones del Kröller-Müller, de la colección Bührle y de la nieve, está reunida en la vieja torre de Nuenen: la serie. Este lienzo de 1885 es el que la cierra.
Cómo lo pintó: de la acuarela al óleo
En abril de 1885, mientras preparaba Los comedores de patatas, Vincent anunciaba a Theo: «En cuanto tengamos unos días buenos, haré algo del cementerio» (carta 489). Según las notas de la edición, antes del óleo hizo tres acuarelas del motivo. Hacia el 22 de mayo contaba que estaban demoliendo la torre, que se habían subastado la madera, las pizarras y el hierro viejo, «incluida la cruz», y que tenía una segunda acuarela grande del cementerio que de momento había fracasado, aunque sabía muy bien lo que quería (carta 502).
El 2 de junio escribía: «¡La vieja torre la derriban la semana que viene! La aguja ya no está; estoy trabajando en un cuadro de ella» (carta 506). Una semana después se lo enviaba a Theo en una cajita, junto con La cabaña (F83), y le confesaba que no había sido fácil: «Al principio era muy distinto en el lienzo y raspé por completo lo primero. Al principio fue un fracaso total; entonces corté por lo sano y empecé desde el principio, me senté en otro lado y pinté temprano por la mañana en lugar de por la tarde» (carta 507). Según las notas de esa carta, las huellas de esa primera versión se ven en la radiografía del cuadro. Por eso, añadía, el cementerio se había «hundido» mucho, es decir, se había vuelto mate, y pedía a Theo que barnizara los dos lienzos antes de enseñarlos a los marchantes.
Significado: «las religiones pasan»
En la misma carta del 9 de junio de 1885 Van Gogh explicó a Theo lo que había querido decir: «Quería decir cómo esta ruina muestra que desde hace siglos los campesinos reposan ahí, en los mismos campos que roturaron en vida; quería decir con qué perfecta sencillez ocurren la muerte y el entierro, con la tranquilidad con que cae una hoja en otoño: no más que un poco de tierra removida, una crucecita de madera. Los campos de alrededor, donde termina la hierba del cementerio, más allá del murete, forman una última línea fina contra el horizonte, como el horizonte del mar. Y ahora esta ruina me dice cómo una fe y una religión se desmoronaron, aunque estaban sólidamente fundadas, y cómo, en cambio, la vida y la muerte de los campesinos son y serán siempre las mismas, brotando y marchitándose con regularidad como la hierba y las flores que crecen ahí, en ese cementerio» (carta 507).
Y cerraba con una frase de Victor Hugo, a quien acababan de enterrar en París: «Las religiones pasan, Dios permanece». El Museo Van Gogh lo resume así: Vincent veía la torre arruinada como un símbolo de lo pasajero de la religión, en contraste con el cementerio rural de al lado, donde los campesinos estaban enterrados en la misma tierra que habían labrado; sus vidas quedaban así unidas a las verdades eternas de la muerte y el renacer. Para el hijo de un pastor que se había alejado de la Iglesia, y cuyo padre había muerto de repente en marzo de ese mismo año, el tema no era neutral.
Análisis del cuadro
La composición
La torre, maciza y sin aguja, ocupa el centro y llega casi al borde superior del lienzo, recortada contra un cielo claro. Bajo ella se agrupan las cruces y las tumbas, entre la hierba, y a los lados se abren los campos. Van Gogh no muestra la demolición: no hay obreros ni andamios, solo el edificio mutilado y los muertos del pueblo a sus pies. La línea del horizonte, baja y continua, es la «última línea fina» que describe en la carta, la que compara con el horizonte del mar.
La paleta de Nuenen
Es la gama oscura de esos meses: pardos, verdes apagados, grises y un cielo pálido. La pincelada es ancha y cargada, sobre todo en la hierba del primer plano. Es la misma paleta de Los comedores de patatas, terminado unas semanas antes, y la de las cabañas que pintaba entonces en los brezales. El propio Van Gogh dudaba del resultado: en junio preguntaba a Theo «¿me equivoco al pensar que hay algo bueno en la vieja torre?», y le recordaba que la barnizara, porque bajo este cuadro y bajo el de la cabaña había otra cosa pintada (carta 510).
Un recuerdo que volvió en Saint-Rémy y en Auvers
Van Gogh no olvidó este cuadro. En abril de 1890, enfermo en Saint-Rémy, pedía a Theo sus viejos dibujos de figuras y se ofrecía a volver a pintar de memoria «la vieja torre de Nuenen y la cabaña», convencido de que ahora podría hacer algo mejor (carta 863). No llegó a hacerlo, pero un mes y medio después, en Auvers, describió a su hermana Willemien su cuadro de la iglesia del pueblo y añadió: «Es otra vez casi lo mismo que los estudios que hice en Nuenen de la vieja torre y el cementerio. Solo que ahora el color es probablemente más expresivo, más suntuoso» (carta 879). Según las notas, la comparación se refiere sobre todo a este lienzo. Es La iglesia de Auvers, hoy en el Museo de Orsay: el mismo edificio religioso como figura central, cinco años y una paleta después.
Historia y procedencia
Según el Museo Van Gogh, el artista lo envió desde Nuenen a su hermano Theo, en París, a principios de junio de 1885. Tras la muerte de Theo en 1891 lo heredaron su viuda, Jo van Gogh-Bonger, y su hijo Vincent Willem. Jo lo prestó al Rijksmuseum entre 1917 y 1919; desde 1930 estuvo en depósito en el Stedelijk Museum de Ámsterdam, y en 1962 pasó a la Fundación Vincent van Gogh, cuya colección se instaló en el Museo Van Gogh al abrir este en 1973.
Dónde ver La vieja torre de la iglesia de Nuenen
Está en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, junto a Los comedores de patatas y otras obras de la etapa de Nuenen; consulta en la web del museo si está expuesto antes de la visita. Tienes otras obras de la colección en los cuadros del Museo Van Gogh. Si quieres ver el lugar, el antiguo cementerio de la Oude Toren, en Nuenen, se puede visitar; lo explicamos en la ruta de Van Gogh por Nuenen y el Brabante.
Ficha técnica
| Título original | De oude kerktoren te Nuenen («Het boerenkerkhof»); en inglés, The Old Church Tower at Nuenen (‘The Peasants’ Churchyard’) |
|---|---|
| Autor | Vincent van Gogh |
| Fecha | Nuenen, mayo-junio de 1885 |
| Técnica | Óleo sobre lienzo |
| Medidas | 65 × 80 cm (museo; vggallery da 65 × 88 cm) |
| Catálogo | F84 / JH772 |
| Ubicación | Museo Van Gogh, Ámsterdam (Fundación Vincent van Gogh), s0002V1962 |
| Cartas | 259, 489, 502, 506, 507, 510, 863 y 879 |
| Etapa | Nuenen (1883–1885) |
Obras relacionadas
- La vieja torre de Nuenen y el jardín de la casa parroquial: la serie completa.
- La vieja torre de Nuenen (Kröller-Müller): una de las primeras versiones, de 1884, todavía con la aguja.
- La vieja torre de Nuenen (colección Bührle): otra versión del motivo, de 1884.
- La cabaña: el cuadro que viajó con este a París en junio de 1885.
- Los comedores de patatas: la gran obra de esa primavera.
- La iglesia de Auvers: el eco de 1890.
- Congregación saliendo de la iglesia reformada de Nuenen: la otra iglesia del pueblo, la de su padre.
Fuentes: ficha de la obra en vangoghmuseum.nl (s0002V1962, texto, medidas y procedencia); vangoghletters.org, cartas 259, 489, 502, 506, 507, 510, 863 y 879, con sus notas; vggallery.com (F84).
