Edvard Munch (Løten, Noruega, 12 de diciembre de 1863 – Oslo, 23 de enero de 1944) es el pintor de El Grito y uno de los precursores del expresionismo. Pintó durante más de sesenta años y dejó al morir a la ciudad de Oslo unas 1.100 pinturas, 4.500 dibujos y 18.000 grabados. Su propia biografía, marcada por la enfermedad, la muerte temprana de su madre y su hermana y una crisis nerviosa a los 45 años, fue el tema de su pintura. Esta es su vida, etapa por etapa, con sus obras principales.
Infancia: la enfermedad y la muerte (1863–1879)
Munch nació en una granja de Løten, en el sur de Noruega, hijo de Christian Munch, médico militar, y de Laura Bjølstad. La familia se trasladó a Kristiania, la actual Oslo, en 1864. Su madre murió de tuberculosis en 1868, cuando Edvard tenía cinco años, y su hermana mayor, Sophie, de la misma enfermedad en 1877, a los quince. Él mismo fue un niño enfermizo que pasó largos inviernos sin ir a la escuela. Su padre, profundamente religioso y propenso a la depresión, educó a los hijos en el temor a Dios y al pecado. Munch escribiría después que «los ángeles del miedo, la pena y la muerte estuvieron a mi lado desde el día en que nací». La muerte de Sophie dio origen a una de sus obras más repetidas, La niña enferma.
Formación: Kristiania y los bohemios (1880–1889)
En 1879 empezó a estudiar ingeniería, pero lo dejó al año siguiente para ser pintor, contra la opinión de su padre. Estudió en la Escuela Real de Dibujo de Kristiania y con el pintor naturalista Christian Krohg, y se acercó al círculo de los «bohemios de Kristiania» del escritor anarquista Hans Jæger, que defendía el amor libre y escribir la propia vida. De esos años son sus primeros cuadros importantes: La niña enferma (1885–1886), que escandalizó por su factura sin acabar, y Pubertad. En 1889 hizo su primera exposición individual y obtuvo una beca del Estado para estudiar en París, donde llegó en otoño de ese año.
París y Van Gogh (1889–1892)
En París Munch vio a los impresionistas, a Seurat y a Toulouse-Lautrec, y, en la Exposición Universal de 1889, la pintura de Van Gogh, que murió en julio de 1890 sin que Munch llegara a conocerlo. El cielo de Noche estrellada sobre el Ródano y el color como emoción de El café de noche dejaron huella. En diciembre de 1889 murió su padre, y Munch escribió entonces el texto conocido como «manifiesto de Saint-Cloud»: ya no se pintarían interiores con gente leyendo y mujeres tejiendo, sino «seres vivos que respiran y sienten, sufren y aman». Ese propósito guía el resto de su obra.
Berlín, El Grito y El friso de la vida (1892–1908)
En 1892 la Asociación de Artistas de Berlín le invitó a exponer y clausuró la muestra a la semana por el escándalo: el «caso Munch» dividió a los artistas alemanes y le hizo famoso. Se quedó en Berlín, en el círculo de la taberna Zum schwarzen Ferkel con Strindberg y el poeta Przybyszewski, y allí concibió El friso de la vida, una serie de cuadros sobre el amor, la angustia y la muerte: El Grito (1893), Madonna, Vampiro, Angustia, Celos, La danza de la vida. El friso se expuso completo en Berlín en 1902. Al mismo tiempo Munch se convirtió en uno de los grandes grabadores de su tiempo: litografías y xilografías que difundieron sus imágenes por Europa.
Fueron también años de alcohol, de una relación destructiva con Tulla Larsen, que acabó en 1902 con un disparo accidental que le dañó dos dedos, y de peleas públicas. En 1908, en Copenhague, sufrió una crisis nerviosa y pasó ocho meses en la clínica del doctor Daniel Jacobson.
Regreso a Noruega y Ekely (1909–1944)
Volvió a Noruega en 1909. Tras un largo concurso, resuelto en 1911 frente a Emanuel Vigeland, recibió en 1914 el encargo de decorar el Aula de la Universidad de Kristiania, que terminó en 1916 con El sol, La historia y Alma Mater. Poco después compró la finca de Ekely, a las afueras de Oslo, donde vivió solo, con sus perros, hasta su muerte, pintando paisajes, obreros, autorretratos cada vez más crudos (Autorretrato entre el reloj y la cama, 1940–1943) y reelaborando sus motivos antiguos. En 1937 los nazis retiraron 82 obras suyas de los museos alemanes como «arte degenerado». Murió en Ekely el 23 de enero de 1944, durante la ocupación alemana de Noruega, y legó toda la obra que conservaba a la ciudad de Oslo.
Obras principales de Edvard Munch
- El Grito (1893): la figura que se tapa los oídos bajo el cielo rojo. Museo Nacional y Museo Munch, Oslo.
- La niña enferma (1885–1886): su hermana Sophie moribunda; volvió a pintarla varias veces más a lo largo de su vida.
- Madonna (1894–1895): mujer con los ojos cerrados y aureola roja; robada en 2004 junto a El Grito.
- Angustia (1894): la multitud de rostros pálidos sobre el mismo fiordo de El Grito.
- Vampiro (1893–1894): una mujer besa (o muerde) el cuello de un hombre; Munch lo tituló primero Amor y dolor.
- La danza de la vida (1899–1900): las tres edades de la mujer bailando en la noche de San Juan.
- El sol (1911): el gran sol del Aula de la Universidad de Oslo, lo contrario de El Grito.
- Autorretrato entre el reloj y la cama (1940–1943): el pintor viejo, de pie, entre el tiempo y la muerte.
Munch y Van Gogh
Munch enlaza a Van Gogh con el expresionismo del siglo XX: ambos pintaron lo que sentían más que lo que veían, y ambos hicieron del cielo un reflejo del ánimo. Tienes el paralelo en la ficha de El Grito y el contexto del movimiento en qué es el expresionismo.
Dónde ver la obra de Munch
Casi toda está en Oslo: el Museo Munch (MUNCH), abierto el 22 de octubre de 2021 en el barrio de Bjørvika con el legado del pintor, y el Museo Nacional, con la versión pintada de 1893 de El Grito.
Fuentes: Wikipedia, «Edvard Munch», «The Frieze of Life», «The Scream» y «Munch Museum»; Museo Nacional de Noruega (nasjonalmuseet.no).
