Eugène Delacroix: biografía, obras principales y su huella en Van Gogh

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Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, 26 de abril de 1798 – París, 13 de agosto de 1863) fue un pintor francés, considerado el jefe de la escuela romántica francesa. Frente al dibujo neoclásico de su gran rival, Ingres, Delacroix se inspiró en Rubens y en los venecianos y puso el color y el movimiento por delante del contorno. Pintó escenas de la historia contemporánea, como La Libertad guiando al pueblo, temas literarios y orientales y grandes decoraciones murales en París. Su manera de usar el color influyó en los impresionistas y, de forma decisiva, en Vincent van Gogh, que le estudió desde Nuenen y le copió en Saint-Rémy.

Infancia y formación (1798–1822)

Ferdinand Victor Eugène Delacroix nació en Charenton-Saint-Maurice, junto a París. Su madre, Victoire Oeben, era hija del ebanista Jean-François Oeben; su padre legal, Charles-François Delacroix, había sido ministro de Asuntos Exteriores y embajador en La Haya. Hay razones médicas para dudar de esa paternidad, y Talleyrand, sucesor de Charles Delacroix en el ministerio, se consideraba su verdadero padre y le protegió a lo largo de su carrera. Charles Delacroix murió en 1805 y la madre en 1814, y Eugène se quedó huérfano a los 16 años.

Estudió en el liceo Louis-le-Grand de París y en el de Rouen, y en 1815 entró en el taller de Pierre-Narcisse Guérin, que enseñaba el estilo neoclásico de David. Pronto le atrajeron más Rubens y su amigo Théodore Géricault, cuya Balsa de la Medusa le impresionó profundamente.

La Barca de Dante y las Matanzas de Quíos (1822–1825)

Su primer gran cuadro, La barca de Dante, fue admitido en el Salón de 1822. Causó sensación: el público y la crítica oficial se burlaron, pero el Estado lo compró para el Museo del Luxemburgo. Ese esquema, rechazo general y apoyo entusiasta de unos pocos, se repetiría toda su vida. Dos años después presentó Escenas de las matanzas de Quíos (1824), sobre la guerra de independencia griega: no había héroes ni gloria, solo civiles moribundos a punto de ser esclavizados, y el pintor Antoine-Jean Gros lo llamó «la matanza de la pintura». Tras ver los cuadros de Constable, Delacroix repintó el cielo y el paisaje con una factura mucho más libre. Volvió al tema griego con Grecia sobre las ruinas de Missolonghi, la ciudad donde había muerto Byron, poeta al que admiraba.

El gran romántico: Sardanápalo y la Libertad (1825–1831)

En 1825 viajó a Inglaterra, donde conoció a Thomas Lawrence y a Richard Parkes Bonington. Empezó a hacer litografías sobre Shakespeare y el Fausto de Goethe, y cuadros de violencia y sensualidad que repetiría durante treinta años. Todo eso confluye en La muerte de Sardanápalo (1827–1828): el rey asirio, inspirado en un drama de Byron, contempla impasible cómo sus guardias matan a sus concubinas, sus criados y sus caballos, en un torbellino de rojos y dorados.

En 1830 pintó su obra más famosa, La Libertad guiando al pueblo, sobre la revolución de julio contra Carlos X: una mujer con la bandera tricolor guía a los parisinos armados por encima de las barricadas y de los muertos. El Gobierno lo compró, pero en 1832 lo retiró de la vista por su carga política; volvió a exponerse tras la revolución de 1848 y hoy está en el Louvre.

El viaje a Marruecos (1832)

En 1832 acompañó al diplomático Charles-Edgar de Mornay en una misión a Marruecos, pasando por España y Argelia. Más que estudiar arte, quería escapar de París. Le fascinaron la gente, la ropa y la luz; escribió que los griegos y los romanos estaban «a mi puerta, en los árabes que se envuelven en una manta blanca y parecen Catón o Bruto». Llenó cuadernos de apuntes y, a lo largo de su vida, pintó más de cien cuadros y dibujos de tema norteafricano, como Mujeres de Argel en su aposento (1834), las Bodas judías en Marruecos (1839) o las cacerías de leones de 1856 a 1861. Fue su aportación personal al orientalismo.

Los grandes murales y los últimos años (1833–1863)

Desde 1833 recibió encargos para decorar edificios públicos de París: el Salón del Rey y la biblioteca del Palacio Borbón, la biblioteca del Palacio de Luxemburgo, una gran Piedad en la iglesia de Saint-Denis-du-Saint-Sacrement (1843) y el techo de la galería de Apolo del Louvre (1848–1850). Entre 1857 y 1861 pintó la capilla de los Santos Ángeles de Saint-Sulpice, con Jacob luchando con el ángel y Heliodoro expulsado del templo, considerada la mejor pintura mural de su tiempo. En 1838 había causado sensación en el Salón con Medea furiosa.

Fue amigo de Chopin, al que retrató junto a George Sand, y decía que nada se podía comparar con la emoción de la música. Desde 1844 pasaba temporadas en una casa de campo en Champrosay, y su ama de llaves, Jenny Le Guillou, le cuidó desde 1834 hasta el final. Su Diario es una de las grandes fuentes sobre el arte del siglo XIX. Enfermo de la garganta durante el invierno de 1862–1863, murió en París el 13 de agosto de 1863 y fue enterrado en el Père-Lachaise. En la venta de su taller, en 1864, se contaron más de 9.000 obras, entre ellas 853 pinturas y 6.629 dibujos.

Obras principales de Delacroix

  • La barca de Dante (1822): Museo del Louvre, París.
  • Escenas de las matanzas de Quíos (1824): Museo del Louvre.
  • La muerte de Sardanápalo (1827–1828): Museo del Louvre.
  • La Libertad guiando al pueblo (1830): Museo del Louvre.
  • Mujeres de Argel en su aposento (1834): Museo del Louvre.
  • Medea furiosa (1838): Palacio de Bellas Artes de Lille.
  • Cristo en el mar de Galilea (varias versiones): el cuadro que Van Gogh describía de memoria en Arlés.
  • Capilla de los Santos Ángeles (1857–1861): iglesia de Saint-Sulpice, París.

Delacroix y Van Gogh: el maestro del color

Van Gogh nunca vio pintar a Delacroix, que murió cuando él tenía diez años, pero fue uno de los artistas que más citó en sus cartas. Le descubrió como teórico del color en Nuenen, leyendo la Grammaire des arts du dessin de Charles Blanc. En abril de 1885, mientras preparaba Los comedores de patatas, envió a Theo unas páginas copiadas sobre «las grandes verdades en las que creía Delacroix»: los tres colores primarios, los binarios y la ley de los complementarios, una teoría que Delacroix, según Blanc, dominó «científicamente» después de haberla conocido por instinto (carta 494). En agosto copió para su amigo Van Rappard el final de un artículo de Théophile Silvestre: Delacroix murió «casi sonriendo», un pintor «que tenía un sol en la cabeza y una tormenta en el corazón». Y la anécdota de la Piedad de Saint-Denis: la capilla era tan oscura que tuvo que pintar las sombras del cuerpo de Cristo con azul de Prusia y las luces con amarillo de cromo puro (carta 526).

En Arlés, Delacroix fue su ejemplo de que el color podía hablar por sí mismo. En junio de 1888 describía a Émile Bernard el Cristo en el mar de Galilea: Cristo dormido, «con su pálida aureola de limón», en medio de la mancha violeta, azul oscuro y rojo sangre de los discípulos, sobre un mar «esmeralda terrible» (carta 632). A Theo le explicó que ese boceto azul y verde «habla un lenguaje simbólico a través del color mismo», mientras que el Sembrador de Millet era gris; la pregunta era si se podía pintar el sembrador con color, con el contraste simultáneo de amarillo y violeta del techo de Apolo de Delacroix (carta 634). De ahí salió El sembrador de junio de 1888. En diciembre, con Gauguin, visitó el museo Fabre de Montpellier para ver la colección de Alfred Bruyas, con su retrato pintado por Delacroix, y pidió a Theo la litografía del Tasso en el manicomio (carta 726).

En Saint-Rémy pasó a copiarle. En septiembre de 1889, durante una crisis, una litografía de la Piedad de Delacroix cayó en aceite y pintura; Van Gogh la pintó «mientras tanto» y le salió una copia que, escribió, «tiene sentimiento» (carta 801). Son la Piedad según Delacroix pequeña de los Museos Vaticanos y la grande del Museo Van Gogh. En mayo de 1890, poco antes de irse a Auvers, copió El buen samaritano (carta 866), hoy en el Kröller-Müller. No eran copias serviles: traducía al color imágenes que solo conocía en blanco y negro, como hizo con Millet y Rembrandt.

Dónde ver la obra de Delacroix

El Museo del Louvre de París tiene sus cuadros más famosos y el techo de la galería de Apolo. En París se pueden ver también los murales de Saint-Sulpice y el Museo Nacional Eugène Delacroix, instalado en su último piso de París. Hay obras suyas en el Museo de Bellas Artes de Lille y en el Museo Fabre de Montpellier, el que visitó Van Gogh, y fuera de Francia en la National Gallery de Londres y el Metropolitan de Nueva York. El Museo Kröller-Müller conserva la copia de Van Gogh de El buen samaritano.

Sigue con las biografías de otros pintores que admiró Van Gogh, como Millet y Rembrandt, o con impresionismo y postimpresionismo.

Fuentes: Wikipedia, «Eugène Delacroix» (en y es); vangoghletters.org, cartas 494, 526, 632, 634, 726, 801 y 866, con sus notas.

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Sobre esta ficha. Redactada por Jorge Torres, editor de Museo Van Gogh, y revisada en octubre de 2026. Fuentes: cartas de Vincent van Gogh en la edición del Van Gogh Museum y el Huygens Institute (vangoghletters.org), catálogos razonados de De la Faille (F) y Hulsker (JH) y la documentación del museo que conserva la obra. Cómo hacemos las fichas.