Vincent van Gogh: biografía (1853–1890)

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Vincent van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Zundert, un pueblo del Brabante holandés, y murió el 29 de julio de 1890 en Auvers-sur-Oise, cerca de París, a los 37 años. No decidió ser pintor hasta los 27, después de fracasar como marchante de arte, maestro y predicador, y en los diez años que le quedaban hizo más de 850 cuadros y casi 1.300 obras sobre papel, casi todos sin venderlos. Esta biografía sigue su vida etapa por etapa, con lo que él mismo contó en sus cartas a su hermano Theo y con enlaces a los cuadros de cada momento. Si prefieres empezar por la obra, están las páginas de cada etapa: Nuenen, París, Arlés, Saint-Rémy y Auvers.

Infancia en Zundert (1853–1869)

Vincent fue el hijo mayor del pastor protestante Theodorus van Gogh y de Anna Carbentus, pero no el primero: un año antes, exactamente el mismo día, había nacido muerto otro hijo al que también llamaron Vincent. Después de él llegaron tres hermanas y dos hermanos: Anna, Theo, Wil, Lies y Cor. Según el Museo Van Gogh, los paseos frecuentes de la familia por los alrededores de Zundert le inculcaron desde niño el amor por la naturaleza que atraviesa toda su obra.

A los once años pasó de la escuela del pueblo a un internado en Zevenbergen, donde fue profundamente infeliz aunque terminó la enseñanza primaria. Dibujaba de vez en cuando, sin señales todavía de un talento especial. A los trece entró en la escuela secundaria de Tilburg, con buenas notas, sobre todo en idiomas; pero a mitad del segundo curso (1867–1868) la dejó por razones que se desconocen y no volvió nunca a estudiar.

El marchante de arte: La Haya, Londres y París (1869–1876)

Con dieciséis años, su tío Vincent, «tío Cent», le consiguió un puesto de aprendiz en la sucursal de La Haya de Goupil & Cie, la casa internacional de comercio de arte; esa sucursal la había fundado el propio tío Cent. De esos primeros años en Goupil data la carta más antigua que se conserva de Vincent. En septiembre de 1872 empezó la correspondencia con su hermano menor Theo, que duraría toda la vida y que es hoy la fuente principal para conocerlo; Theo entró en Goupil en 1873, en Bruselas, y ese mismo año Vincent fue trasladado a la sucursal de Londres.

Primera carta conservada de Vincent a Theo, La Haya, 29 de septiembre de 1872
La primera carta conservada de Vincent a su hermano Theo: La Haya, 29 de septiembre de 1872.

En Londres visitó el Museo Británico y la National Gallery, donde admiró a los «pintores de campesinos» como Millet y Jules Breton, y leyó de todo, de guías de museos a poesía. En 1875 lo trasladaron a París, y allí se volvió cada vez más religioso: sus cartas a Theo de esos meses están llenas de citas bíblicas y de relatos de sermones. Cada vez le interesaba menos el comercio de cuadros, y el sentimiento era mutuo: en 1876 Goupil lo despidió.

Buscando un camino: maestro, librero y predicador (1876–1880)

Volvió a Inglaterra como profesor auxiliar sin sueldo en un internado de Ramsgate y, después, con un pequeño salario, en una escuela dirigida por un pastor en Isleworth, cerca de Londres, donde le dejaron predicar en la escuela y en los pueblos vecinos. El trabajo no tenía futuro, y en la Navidad de 1876, en casa de sus padres, su padre le aconsejó no volver a Inglaterra. En enero de 1877 el tío Cent volvió al rescate con un empleo en una librería de Dordrecht, pero Vincent, cada vez más absorbido por la religión, tenía ya 24 años y ningún rumbo claro. Sus padres aceptaron que estudiara teología. Como no había terminado el bachillerato, pasó un año en Ámsterdam, en casa de un tío, preparando el examen de ingreso con otro tío, pastor. Le faltó disciplina: prefería pasear por la ciudad y el campo, y el propio tío acabó aconsejándole que lo dejara.

Quería servir a Dios de todos modos, y se fue a Bélgica como predicador laico a la cuenca minera del Borinage. Enseñaba, visitaba a los enfermos y leía la Biblia. Vivió entre los mineros compartiendo su pobreza, dormía en el suelo y regalaba lo que tenía, hasta el punto de que lo apodaron «el Cristo de la mina». «Es un lugar sombrío», escribió a Theo en abril de 1879, con trabajadores «demacrados y pálidos por la fiebre, que parecen agotados y ojerosos, curtidos y prematuramente viejos». No consiguió formar una comunidad de fieles y no le renovaron el contrato.

En las cartas a Theo solía incluir pequeños croquis y a veces un dibujo de lo que había visto. Ese hábito llevó al punto de inflexión de su vida: Theo le aconsejó que se concentrara en el dibujo, y Vincent se convenció de que también podía servir a Dios como artista. En octubre de 1880, a los 27 años, se instaló en Bruselas para trabajar la técnica del dibujo y conocer a otros artistas. Ya no tenía sueldo: Theo empezó a enviarle dinero, al principio de vez en cuando y después de forma regular, hasta el final.

Los primeros pasos como artista (1881–1883)

En la primavera de 1881 volvió con sus padres, que vivían ahora en Etten, también en Brabante, y practicó el dibujo, muchas veces al aire libre. Theo, nombrado director de la sucursal de Goupil en París, lo mantenía para que pudiera dedicarse por completo a su arte; sus padres, en cambio, estaban «extremadamente decepcionados», según el museo, de que su hijo mayor hubiera elegido una vida que para ellos equivalía al fracaso social. No ayudó que Vincent se enamorara de su prima Kee Vos, viuda, que no quiso saber nada de él y a la que él insistió en cortejar. Tras una pelea con su padre, se marchó de casa el día de Navidad de 1881: «Papá no puede comprenderme ni compadecerse de mí, y yo no puedo adaptarme a la rutina de papá y mamá, es demasiado estrecha para mí, me asfixiaría», le escribió a Theo días antes.

Se fue a La Haya, donde tomó clases con Anton Mauve, un pintor célebre casado con una prima suya, que le enseñó los rudimentos de la acuarela y del óleo; Vincent visitaba su estudio casi a diario y practicaba «fanáticamente». Un tío le hizo su primer encargo, doce dibujos de vistas de La Haya, y luego un segundo, con los que aprendió perspectiva. A principios de 1882 conoció a Sien Hoornik, una antigua prostituta embarazada y con una hija de cinco años, que fue su modelo y su compañera; escandalizó a su familia y a Mauve, pero Vincent quiso cuidar de ella y alquiló un estudio donde vivieron los cuatro. Theo no aprobaba la relación, pero siguió enviándole dinero. De Sien es Dolor, el dibujo que él consideraba su mejor figura. La relación duró año y medio.

Dolor (Sorrow), Vincent van Gogh, 1882
Vincent van Gogh, Dolor (Sorrow), 1882.

Tras la ruptura, en septiembre de 1883, se fue solo a Drenthe, al norte de los Países Bajos, a dibujar y pintar los brezales y las turberas. El paisaje le pareció magnífico («Drenthe es soberbia»), pero, como escribió a Theo ya desde Nuenen en diciembre, «quedarse depende de muchas cosas: de si uno tiene dinero para ello, de si uno puede soportar la soledad». La lluvia, el frío y el aislamiento pudieron con él en menos de tres meses.

Mujeres en la turbera, Vincent van Gogh, 1883
Vincent van Gogh, Mujeres en la turbera, Drenthe, 1883.

Pintor de campesinos: Nuenen y Amberes (1883–1886)

En diciembre de 1883 volvió a casa de sus padres, ahora en Nuenen, otro pueblo de Brabante. Trabajó primero en un pequeño estudio en la parte trasera de la casa parroquial y luego alquiló un local en el pueblo. Nuenen era el lugar ideal para un «pintor de campesinos»: había labradores, jornaleros y tejedores a los que dibujó y pintó sin descanso. A principios de 1884 propuso a Theo un trato: le enviaría toda su obra a cambio de la asignación mensual, y así el dinero sería «dinero ganado». La idea era que Theo vendiera los cuadros en París, pero el gusto francés pedía color y la obra de Vincent era decididamente oscura.

La casa parroquial de Nuenen, Vincent van Gogh, 1885
Vincent van Gogh, La casa parroquial de Nuenen, 1885.

A sus padres les costaba convivir con él: era terco y descuidado en el vestir. Poco después de la muerte de su padre, a finales de marzo de 1885, empezó en su estudio (adonde se mudó a vivir en mayo) Los comedores de patatas, «eso de los campesinos alrededor de un plato de patatas por la noche», preparado con muchos estudios de cabezas de campesinos. Casi todo su dinero se iba en material. A finales de ese año decidió matricularse en la academia de bellas artes de Amberes y dejó los Países Bajos para no volver.

Los comedores de patatas, Vincent van Gogh, 1885
Vincent van Gogh, Los comedores de patatas, 1885.

Amberes le ofrecía buen material, clubes de dibujo con modelo y museos e iglesias llenos de arte, pero las clases de la academia le parecieron insoportablemente tradicionales: «todos los dibujos que veo allí me parecen rematadamente malos, y fundamentalmente equivocados», le escribió a Theo en enero de 1886. De esos meses es el Cráneo con cigarrillo encendido. Acordó con Theo ir a París a estudiar en el taller de Fernand Cormon; Theo empezó a buscar un piso para los dos, pero Vincent se presentó sin avisar a finales de febrero de 1886: «No te enfades conmigo por venir así de repente. Lo he pensado mucho y creo que de este modo ahorramos tiempo».

París: de la oscuridad a la luz (1886–1888)

Theo dirigía la galería de Goupil (después Boussod, Valadon & Cie) del bulevar Montmartre y le enseñó a su hermano la obra llena de color de los artistas modernos, como Monet. En el taller de Cormon, Vincent conoció a una nueva generación: Toulouse-Lautrec, Émile Bernard. Todas esas impresiones le empujaron a experimentar, y los tonos oscuros de Los comedores de patatas dieron paso enseguida a colores más claros. Desarrolló una pincelada corta propia, cambió de temas (cafés y bulevares, las orillas del Sena, bodegones de flores) y probó géneros más «comerciales» como el retrato; como los modelos eran caros, se retrató sobre todo a sí mismo: en París pintó buena parte de sus autorretratos.

Descubrió además las estampas japonesas, que se vendían en París en grandes cantidades y que él y Theo empezaron a coleccionar. Sus contornos marcados, sus encuadres y sus contrastes de color se notan de inmediato en su pintura, como en la copia del Puente bajo la lluvia de Hiroshige.

Puente bajo la lluvia (según Hiroshige), Vincent van Gogh, 1887
Vincent van Gogh, Puente bajo la lluvia (según Hiroshige), 1887.

A los dos años, la vida frenética de París se le hizo insoportable: «me parece casi imposible poder trabajar en París si no se tiene un refugio donde recuperarse y recobrar la calma», escribió a Theo el 21 de febrero de 1888, al día siguiente de llegar a Arlés tras un viaje en tren de un día y una noche. Añoraba el campo, el sol y la luz de los paisajes «japoneses», que esperaba encontrar en la Provenza.

Arlés: la casa amarilla, Gauguin y la oreja (1888–1889)

La luz y los colores de Arlés le entusiasmaron. Pintó los huertos en flor, la cosecha, las barcas de Saintes-Maries, y su estilo se volvió más suelto y expresivo. Con Theo planeaba un «taller del sur», una colonia de artistas cuya obra Theo vendería en París: «siempre me ha parecido ridículo que los pintores vivan solos; cuando uno está aislado, siempre pierde». Para ese fin alquiló cuatro habitaciones de la casa amarilla de la plaza Lamartine, y pintó para decorarla, entre otros, los girasoles y su dormitorio. Paul Gauguin fue el primer artista en instalarse allí, y también el último. Llegó a finales de octubre de 1888, después de que Vincent insistiera mucho y con el viaje pagado por Theo.

Paul Gauguin
Paul Gauguin.

Los dos trabajaron mucho y de esa convivencia salieron cuadros excepcionales, pero tenían ideas muy distintas sobre el arte: Gauguin pintaba de memoria y de imaginación; Vincent, lo que tenía delante. «Gauguin y yo hablamos mucho de Delacroix, de Rembrandt, etc. La discusión es excesivamente eléctrica; a veces salimos de ella con la cabeza cansada, como una batería eléctrica después de descargarse», escribió Vincent a mediados de diciembre. Cuando Gauguin amenazó con marcharse, la tensión estalló. Según el Museo Van Gogh, Vincent, fuera de sí, amenazó a su amigo con una navaja de afeitar y esa misma noche, el 23 de diciembre de 1888, se cortó la oreja en la casa amarilla, la envolvió en papel de periódico y se la entregó a una prostituta del barrio. Toda la historia está en la oreja de Van Gogh.

Noticia del incidente de la oreja en el Forum Républicain de Arlés, 30 de diciembre de 1888
La noticia del «incidente de la oreja» en el periódico de Arlés Le Forum Républicain, domingo 30 de diciembre de 1888.

A la mañana siguiente ingresó en el hospital de Arlés. Theo llegó en tren en cuanto lo supo y le escribió a Jo Bonger, con la que se casaría meses después: «¿Seguirá loco? Los médicos lo creen posible, pero todavía no se atreven a asegurarlo». Theo volvió a París enseguida, y Gauguin también: el sueño del taller compartido había durado dos meses. Vincent recordaba poco del incidente y, al salir del hospital a principios de enero de 1889, volvió a pintar, entre otras cosas los dos autorretratos con la oreja vendada. Pero su salud mental osciló mucho en los meses siguientes y, por miedo a una nueva crisis, en mayo pidió él mismo el ingreso en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy.

Copia de Émile Schuffenecker del Autorretrato con la oreja vendada de Van Gogh
Copia de Émile Schuffenecker del Autorretrato con la oreja vendada de Vincent.

Saint-Rémy: un año en el hospital (1889–1890)

Ingresó en Saint-Paul-de-Mausole el 8 de mayo de 1889 y se puso a trabajar de inmediato. En los días buenos pintaba en el jardín cercado del hospital (Lirios es de esas primeras semanas) y más tarde le permitieron salir a los campos de alrededor, de donde vienen los trigales con cipreses y los olivos. Le dieron además una habitación como estudio, en la que pintó, entre otras cosas, copias de grabados de Millet y Rembrandt. Su salud siguió oscilando: en una fase de confusión extrema llegó a comerse la pintura, y durante un tiempo solo le dejaron dibujar. Aun así fue extraordinariamente productivo: unos 150 cuadros en un año, entre ellos La noche estrellada. «En cuanto a mi salud, es buena, y en cuanto a la cabeza, será, esperemos, cuestión de tiempo y paciencia», escribía a Theo a principios de junio.

Theo se había casado con Jo Bonger en abril de 1889, y en enero de 1890 Vincent recibió en el hospital la noticia del nacimiento de su sobrino, al que habían llamado como él, Vincent Willem. Pintó para el niño Almendro en flor: «grandes ramas de almendro en flor blancas contra un cielo azul», para colgar en el dormitorio de Theo y Jo. Y empezaba a llegar el reconocimiento: seis cuadros suyos se expusieron en Bruselas con Les XX a principios de 1890, el crítico Albert Aurier publicó un artículo elogioso y uno de los cuadros expuestos, El viñedo rojo, se vendió. En marzo, diez obras suyas entraron en el Salón de los Independientes de París; «Gauguin dijo que tus cuadros son la clave de la exposición», le contó Theo.

Auvers-sur-Oise: los últimos meses (1890)

En mayo de 1890 dejó Saint-Rémy y se instaló en Auvers-sur-Oise, un pueblo de artistas cerca de París: tranquilo, pero a un paso de Theo, y con un médico, Paul Gachet, pintor aficionado, que podía vigilarlo. Se hicieron amigos enseguida, Gachet le aconsejó dedicarse por entero a la pintura, y Vincent pintó los jardines y los trigales del pueblo a un ritmo febril, prácticamente un cuadro al día: la iglesia, el retrato del doctor, los campos. Su salud parecía mejorar.

A principios de julio visitó a Theo en París y supo que su hermano pensaba dejar la galería para montar su propio negocio, con el riesgo económico que suponía. Volvió a Auvers preocupado: «mi vida también está atacada en su raíz misma, mi paso también vacila», le escribió hacia el 10 de julio. Theo y Jo intentaron tranquilizarlo, pero la incertidumbre y el miedo a que volvieran las crisis pesaron demasiado. En esa misma carta describía sus últimos cuadros, «inmensas extensiones de trigales bajo cielos turbulentos», en los que había intentado «expresar tristeza, soledad extrema»: Trigal bajo nubes de tormenta y Trigal con cuervos.

El 27 de julio de 1890 salió al campo y se disparó en el pecho con una pistola. Herido, volvió por su pie a su habitación de la fonda Ravoux. Theo llegó de París y estaba con él cuando murió, el 29 de julio. Lo enterraron en Auvers el 30 de julio. Dejaba más de dos mil obras entre cuadros y papel; el Museo Van Gogh sitúa entre las últimas Raíces de árbol, que dejó inacabado.

Raíces de árbol, Vincent van Gogh, 1890
Vincent van Gogh, Raíces de árbol, julio de 1890.

Después de su muerte: Theo, Jo y el museo

Seis semanas después, Theo organizó una exposición en memoria de su hermano. Su propia salud se deterioraba; dimitió de Boussod y sufrió un grave colapso nervioso. Ingresado en una clínica psiquiátrica de la zona de Utrecht, murió el 25 de enero de 1891, apenas medio año después que Vincent. La colección pasó a su viuda, Jo van Gogh-Bonger, que se trasladó a Bussum con su hijo y se dedicó a dar a conocer la obra de Vincent prestando cuadros a museos de todo el mundo; poco a poco aparecieron compradores. En 1914 publicó la primera edición de las cartas de Vincent a Theo, y ese mismo año hizo trasladar los restos de Theo a Auvers, a una tumba junto a la de su hermano.

A la muerte de Jo, en 1925, la colección pasó a su hijo, el ingeniero Vincent Willem van Gogh, que la prestó al Stedelijk Museum de Ámsterdam en 1930. En 1962 la transfirió a la Fundación Vincent van Gogh, y el Estado holandés se comprometió a construir un museo y a mantener la colección accesible para siempre. El Museo Van Gogh, en un edificio de Gerrit Rietveld, fue inaugurado por la reina Juliana el 2 de junio de 1973 y recibe hoy unos dos millones de visitantes al año. Vincent lo había escrito a Theo desde Arlés en 1888: «Llegará el día en que la gente vea que valen más que el precio de la pintura y de mi subsistencia, en realidad muy escasa, que ponemos en ellos».

Preguntas frecuentes sobre la vida de Van Gogh

¿Cuándo y dónde nació y murió Van Gogh?

Nació el 30 de marzo de 1853 en Zundert (Países Bajos) y murió el 29 de julio de 1890 en Auvers-sur-Oise (Francia), a los 37 años, dos días después de dispararse en el pecho.

¿Cuántos años pintó?

Unos diez: decidió ser artista en 1880, a los 27 años, y murió en 1890. En ese tiempo hizo más de 850 cuadros y casi 1.300 obras sobre papel; la mayoría de los cuadros famosos son de sus dos últimos años y medio.

¿Vendió algún cuadro en vida?

Muy pocos, aunque más de uno. El único conocido por su nombre es El viñedo rojo, comprado por la pintora Anna Boch en la exposición de Les XX de Bruselas en 1890; según el Museo Van Gogh, también vendió un primer cuadro al vendedor de colores Julien Tanguy, Theo colocó otro en una galería de Londres y su tío Cor le encargó al principio, en dos pedidos, diecinueve vistas de La Haya. Theo llevaba desde 1888 presentando sus cuadros al Salón de los Independientes, y en marzo de 1890 la acogida fue muy buena.

¿Qué enfermedad tenía?

No hay un diagnóstico seguro. Los médicos de Arlés hablaron de una «fiebre caliente» y de locura; Vincent sufrió crisis recurrentes desde diciembre de 1888, con periodos largos de lucidez entre ellas, y él mismo pidió el ingreso en Saint-Rémy. Lo que sus cartas dejan claro es que el trabajo era su manera de resistir.

Fuentes: Museo Van Gogh, «Vincent’s Life, 1853–1890» (vangoghmuseum.nl, nueve capítulos) y «Vincent van Gogh FAQ»; cartas citadas según la edición del museo (vangoghletters.org); Wikipedia, «Vincent van Gogh» (fechas).