Paul Signac (1863-1935) y Vincent van Gogh (1853-1890) se conocieron en París en 1886, cuando Signac, con 22 años, era ya uno de los fundadores de la Sociedad de Artistas Independientes y el compañero de Seurat en el puntillismo. Durante 1887 salieron juntos con regularidad a pintar a Asnières, a orillas del Sena. En marzo de 1889 Signac visitó a Vincent en Arlés tras las crisis del invierno, y en 1890, en Bruselas, se ofreció a defender su honor en un duelo. Las cartas de Vincent conservan la relación en detalle: la visita, el intercambio de cartas desde Cassis y, sobre todo, lo que Vincent pensaba del puntillismo de Signac.
París y Asnières (1886-1887)
Vincent llegó a París en marzo de 1886 y descubrió allí a los impresionistas y a la generación siguiente. Signac, que había fundado con Seurat, Redon y Dubois-Pillet la Sociedad de Artistas Independientes en 1884, exponía en el Salón de los Independientes y en las pequeñas muestras de La Revue Indépendante, donde Vincent pudo ver su obra (carta 669, nota 6). En 1887 los dos pintaron en Asnières, el pueblo del Sena al norte de París donde también trabajaba Bernard; Vincent admiraba sobre todo la técnica suelta de Signac. De ese verano son los cuadros de Vincent del puente de Courbevoie y del puente sobre el Sena en Asnières, en los que ensaya la pincelada dividida de los neoimpresionistas.
Hacia diciembre de 1887 Vincent tuvo que mediar entre Signac y Émile Bernard, que se había peleado con él y amenazaba con retirar sus cuadros si Signac exponía en el mismo sitio. Vincent le escribe a Bernard que eso no es «portarse tan bien como podrías», y le pide respeto: «si ya has considerado que Signac y los otros que hacen puntillismo hacen a menudo cosas muy bellas con ello, en lugar de denigrarlas hay que respetarlas y hablar de ellas con simpatía, sobre todo cuando ha habido una pelea. Si no, uno se convierte en un sectario estrecho» (carta 575).
Lo que Vincent pensaba del puntillismo
Desde Arlés, Vincent siguió de cerca a los neoimpresionistas sin adoptar su método. En marzo de 1888 se alegra de que Theo vaya a visitar a Signac, que «te ha causado mejor impresión que la primera vez» (carta 585), y de exponer en los Independientes junto a Seurat, Signac, Angrand, Anquetin y Lucien Pissarro (carta 589, nota 13). En agosto escribe: «En cuanto al punteado, los halos y demás, lo encuentro un verdadero descubrimiento, pero ya se puede prever que esta técnica no se convertirá en un dogma universal más que otra. Otra razón por la que La Grande Jatte de Seurat, los paisajes de Signac con punteado grueso, la barca de Anquetin, se harán con el tiempo aún más personales, aún más originales» (carta 669). En septiembre lo resume: «pienso a menudo en su sistema [el de Seurat], y sin embargo no lo seguiré en absoluto, pero es un colorista original, y lo mismo pasa con Signac, en distinto grado; los puntillistas han encontrado algo nuevo, y me gustan mucho de todos modos. Pero yo, lo digo con franqueza, vuelvo más a lo que buscaba antes de venir a París» (carta 683). Y pensando en el esfuerzo que todos harían para el año 1889, cuenta a Signac entre los que tienen obra de sobra: «Signac, que es un buen trabajador, también tiene bastante» (carta 689).
La visita a Arlés (marzo de 1889)
En marzo de 1889 Vincent estaba de nuevo en el hospital de Arlés, después de que una petición de los vecinos pidiera su internamiento. Theo le anuncia el 16 de marzo: «Signac va a ir pronto al sur. Irá a verte» (carta 749). La visita fue el 23 y el 24 de marzo. Vincent la cuenta a Theo el mismo 24: «he visto a Signac, y me ha hecho mucho bien. Fue muy amable, muy recto y muy sencillo cuando surgió la dificultad de si forzar o no la puerta cerrada por la policía, que había destrozado la cerradura. Empezaron por no querer dejarnos, pero al final entramos». Vincent le regaló como recuerdo un bodegón de dos arenques ahumados (F510), y añade: «encuentro a Signac muy tranquilo, cuando la gente dice que es tan violento; me da la impresión de alguien que tiene confianza en sí mismo y equilibrio, eso es todo. Rara vez o nunca he tenido una conversación con un impresionista tan libre de desacuerdos o de sacudidas molestas por ambas partes» (carta 752).
Signac, por su parte, escribió a Theo ese mismo día que había encontrado a Vincent «en perfecto estado de salud física y mental», que le había enseñado sus cuadros, «muchos muy buenos y todos muy curiosos», y que solo deseaba «poder trabajar sin que le molesten» (carta 752, nota 1). Siguió viaje a Cassis, desde donde le mandó una postal (carta 755); Vincent le contestó el 10 de abril dándole las gracias por «su visita, que me dio tanto placer» (carta 756), y Signac le respondió el 12 describiendo el puerto, «algo de blanco, algo de azul, algo de naranja, armónicamente repartidos», y lamentando que «nuestro verde Veronés y nuestro azul cobalto» no valgan nada al lado de las olas del Mediterráneo (carta 757). Le propuso incluso reunirse con él en Cassis; Vincent lo descartó por falta de dinero (carta 758). Cuarenta y cuatro años más tarde, en 1933, Signac volvió a la place Lamartine y pintó la acuarela La casa de Van Gogh.
Bruselas, 1890: el duelo que no fue
En la exposición de Les Vingt de 1890 en Bruselas Vincent expuso seis cuadros, invitado junto a Signac, Cézanne, Renoir, Lautrec y otros (cartas 792 y 819). Según Wikipedia, durante el banquete de la exposición el pintor Henri de Groux criticó los cuadros de Van Gogh; Toulouse-Lautrec lo retó a duelo y Signac declaró que, si mataban a Lautrec, él seguiría batiéndose por el honor de Van Gogh. De Groux se disculpó, dejó el grupo y el duelo no llegó a celebrarse. Vincent murió seis meses después, en julio de 1890.
Dos maneras de pintar
Signac fue, con Seurat, el teórico del divisionismo: el punto de color puro, la mezcla óptica y las reglas de armonía que en 1889 estudiaba con el esteta Charles Henry, como le cuenta a Vincent desde Cassis (carta 757). Vincent tomó de ellos la pincelada separada y el contraste de complementarios, pero no el método, como había dejado claro a Theo en septiembre de 1888. En Arlés escribió a Theo que buscaba el «color sugestivo», del que, dice, no sabe si alguien ha hablado antes que él (carta 683). Esa diferencia, más que ninguna pelea, es lo que separa sus cuadros: el orden calculado de Opus 217 frente a la pincelada de los trigales de 1888.
Obras relacionadas
- Paul Signac: biografía: la vida del pintor del puntillismo.
- La casa de Van Gogh (Signac, 1933): la acuarela de la Casa amarilla.
- Un baño en Asnières (Seurat): el mismo escenario del Sena.
- El puente de Courbevoie: Vincent ensaya el puntillismo en 1887.
Fuentes: cartas 575, 585, 589, 669, 683, 689, 749, 752, 755, 756, 757, 758, 792 y 819 en vangoghletters.org; Wikipedia («Paul Signac»).
