Mata Mua (Érase una vez) es un óleo sobre lienzo de 91 × 69 cm que Paul Gauguin pintó en Tahití en 1892, durante su primera estancia en la isla. Muestra, según lo describe el Museo Thyssen, «un paisaje idílico cerrado por montañas» en el que «varias mujeres adoran a Hina, deidad de la luna»: en primer término, dos mujeres sentadas, una de ellas tocando la flauta; a la izquierda, separado por el gran tronco de un árbol que divide el cuadro «a modo de bisagra», un segundo grupo baila alrededor de un ídolo de piedra. Pertenece a la Colección Carmen Thyssen (CTB.1984.8) y se expone en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. Gauguin fue el compañero de Van Gogh en Arlés en el otoño de 1888; este cuadro es de cuatro años después, ya en Tahití.
Significado de Mata Mua: qué representa
El título, en tahitiano, significa «érase una vez» o «antaño». El museo resume así su sentido: «Gauguin marchó a Tahití en 1891 con el propósito de buscar inspiración artística en los pueblos primitivos, desarrollados al margen de la civilización occidental. Sin embargo, lo que encontró tan solo eran restos de un pasado glorioso, para entonces en vías de extinción. Mata Mua (Érase una vez) es un canto a la vida originaria que tanto ansiaba encontrar el pintor francés. Pintada en vivos colores planos, al margen de cualquier pretensión naturalista, supone un canto a la edad de oro perdida». Gauguin quería «resucitar aquel «antaño» sagrado en el que el hombre vivía en armonía con la naturaleza y volver a encontrar, lejos de Europa, los dioses huidos y el paraíso original».
El propio Gauguin explicó el cuadro en Noa Noa, el texto que empezó a escribir a su vuelta a París, en noviembre de 1893, para que el público entendiera sus lienzos tahitianos. La ficha del museo, redactada por Isabelle Cahn, cita el pasaje: «En tiempos de abundancia, de importancia social, de gloria nacional, cuando la raza autóctona reinaba en las islas y todavía no había acogido al extranjero, en tiempos de los dioses, ¡Matamua! La leyenda halla por doquier fundamento en esta tierra fabulosa por naturaleza, pero es a la divinidad femenina Hina, diosa de la mentira y de la piedad, a la que más se entregan estos hombres de otros tiempos. La luna tiene sus festividades que se celebran con besos, con cantos, con bailes […]. Las mujeres siguen fieles a los dioses muertos por una nostalgia instintiva». El cuadro es «un auténtico himno en honor de la mujer maorí», y la escena no transcribe un lugar real, sino que es «una nueva composición a partir de elementos observados» que reaparecen en otros cuadros de 1892-1894: el mismo paisaje sirve de fondo en Pastorales tahitianas, el árbol de copa amarilla está en Fatata te Moua y el ídolo, en Parahi te Marae. A Hina, la diosa de la luna, Gauguin la representó también en Hina Maruru (Fiesta de Hina), de 1893.
Análisis: el árbol como bisagra
La flautista y las mujeres sentadas
En primer término, a la derecha, dos mujeres con vestidos blancos están sentadas en la hierba, sobre una franja de tierra roja; una toca una flauta y la otra la escucha con las manos en el regazo. Delante de ellas, en un prado verde y amarillo, hay unos animales pequeños, blancos y negros, pintados con unos pocos toques. Abajo a la izquierda, sobre el suelo, Gauguin escribió el título, MATAMUA, y a la derecha firmó y fechó: P. Gauguin 92.
El ídolo y el baile
A la izquierda del gran tronco gris azulado, que sube de abajo arriba y sale del cuadro, un ídolo de piedra de color azul violáceo, sentado, preside la escena; ante él, un grupo de mujeres con faldas blancas y rojas baila cogidas de la mano. Detrás, el paisaje se construye, como explica el museo, «mediante superficies de color imbricadas de abajo a arriba», que se leen «como una estampa japonesa»: el prado verde, un árbol de copa amarilla y otro de follaje verde, una casa lejana, y al fondo unas montañas rosas y violetas bajo un cielo claro. La rama que cruza la parte alta del cuadro, con un ramo de hojas amarillas, cierra la composición por arriba. Colores planos y vivos, con una perspectiva aplanada. Como resume el museo, la música ocupa el primer plano y el baile, el término medio.
Historia: de la subasta de 1895 a la Colección Carmen Thyssen
Según el museo, Mata Mua figuró con el número 6 en la exposición que Gauguin organizó en la galería Durand-Ruel de París en noviembre de 1893, a las pocas semanas de volver de Tahití, y que desconcertó a aficionados y periodistas. El cuadro no encontró comprador en la subasta que Gauguin organizó en 1895 para pagarse su segundo viaje a Oceanía y se rebajó a los quinientos francos que había fijado el pintor. Pasó después por la colección de Gustave Fayet y por varias manos privadas hasta que, en mayo de 1984, lo compraron a medias, «por un precio récord», el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y Jaime Ortiz-Patiño; cuando este lo puso a la venta en 1989, el barón adquirió la otra mitad. Según Wikipedia, el cuadro quedó fuera de la selección de 775 obras con la que se creó el Museo Thyssen-Bornemisza en 1992, porque los barones querían reservarlo para su casa. Pasó así a la Colección Carmen Thyssen, de la que es una de las piezas principales. En febrero de 2022, la baronesa y el Ministerio de Cultura firmaron un acuerdo de cesión por quince años de 330 obras de esa colección; una selección de las mejores se exhibe en la planta baja del museo.
Dónde ver Mata Mua
En el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid (Paseo del Prado, 8), Colección Carmen Thyssen, inventario CTB.1984.8; según la web del museo, en la sala F de la planta baja, dedicada a «Gauguin y el postimpresionismo». Conviene comprobarlo antes de la visita. En el mismo museo se puede ver también Les Vessenots en Auvers, de Van Gogh. La lista completa está en dónde ver los cuadros de Van Gogh.
Ficha técnica
| Título | Mata Mua (Érase una vez) |
|---|---|
| Autor | Paul Gauguin |
| Fecha | Tahití, 1892 |
| Técnica | Óleo sobre lienzo |
| Medidas | 91 × 69 cm |
| Movimiento | Postimpresionismo / simbolismo |
| Ubicación | Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid (Colección Carmen Thyssen, CTB.1984.8) |
Obras relacionadas
- ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?: el gran cuadro de Tahití de 1897-1898.
- Van Gogh y Gauguin: las nueve semanas de Arlés.
- La silla de Gauguin: el retrato que le hizo Van Gogh.
- Les Vessenots en Auvers: el Van Gogh del Museo Thyssen.
Fuentes: ficha de «Mata Mua (Erase una vez)» (CTB.1984.8), texto de Isabelle Cahn, en museothyssen.org; Wikipedia («Colección Carmen Thyssen-Bornemisza» y «Thyssen-Bornemisza Museum»).
