La vida temprana de Van Gogh: de hijo de pastor a artista (1853–1881)

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Guías de viaje de estos años: Inglaterra: Londres, Ramsgate e Isleworth · Ámsterdam · Bélgica: el Borinage, Bruselas y Amberes · La Haya y Scheveningen

Antes de ser pintor, Vincent van Gogh fue muchas cosas: hijo de pastor, interno infeliz, empleado de una galería de arte en La Haya, Londres y París, maestro sin sueldo en Inglaterra, dependiente de librería y aspirante a teólogo. Por último, predicador entre los mineros del Borinage. Solo a los 27 años, en el verano de 1880, decidió dedicarse al arte. Esta es la historia de esos primeros años, de 1853 a 1881, contada a partir de su biografía y de sus cartas.

Zundert (1853–1869): el hijo del pastor

Vincent Willem van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Groot-Zundert, un pueblo de Brabante Septentrional, una provincia holandesa mayoritariamente católica. Era el hijo mayor superviviente de Theodorus van Gogh (1822–1885), pastor de la Iglesia Reformada Holandesa, y de Anna Cornelia Carbentus (1819–1907), hija de una familia acomodada de La Haya. Le pusieron el nombre de su abuelo y el de un hermano que había nacido muerto exactamente un año antes. El abuelo Vincent había sido marchante de arte y teólogo; de sus seis hijos, tres fueron marchantes, entre ellos el tío Cent, que tendría un papel decisivo en la vida de Vincent.

Tuvo cinco hermanos: Theo, nacido el 1 de mayo de 1857, Cornelis (Cor) y tres hermanas, Elisabeth, Anna y Wil. De mayor solo mantuvo relación con Theo y con Wil. El sueldo del pastor era modesto, pero la Iglesia daba a la familia casa, criada, dos cocineras, jardinero, coche y caballo, y la madre inculcó a sus hijos el deber de mantener la posición social de la familia. Vincent fue un niño serio y reflexivo. Lo educaron en casa su madre y una institutriz; en 1860 fue a la escuela del pueblo, en 1864 a un internado en Zevenbergen, donde se sintió abandonado y pidió volver a casa, y en 1866 a la escuela media de Tilburg, donde también fue profundamente infeliz. Allí le dio clase Constant Cornelis Huijsmans, que había tenido éxito como artista en París y enseñaba a captar la impresión de las cosas antes que la técnica; la infelicidad de Vincent parece haber eclipsado aquellas lecciones. En marzo de 1868 volvió a casa bruscamente. Años después escribiría que su juventud había sido «austera y fría, y estéril».

Goupil (1869–1876): La Haya, Londres y París

En julio de 1869, con 16 años, su tío Cent le consiguió un puesto en la casa de marchantes Goupil & Cie de La Haya. Terminada su formación, en 1873 lo trasladaron a la sucursal de Londres, en Southampton Street, y se alojó en el 87 de Hackford Road, en Stockwell. Fue una época feliz: tenía éxito en el trabajo y a los 20 años ganaba más que su padre. Jo van Gogh-Bonger, la mujer de Theo, diría más tarde que fue el mejor año de la vida de Vincent. Se enamoró de la hija de su casera, Eugénie Loyer, que lo rechazó cuando le confesó sus sentimientos: estaba comprometida en secreto con un antiguo inquilino. Vincent se fue aislando y volviendo cada vez más religioso. Su padre y su tío consiguieron trasladarlo a París en 1875, pero allí le molestaba, entre otras cosas, hasta qué punto los marchantes convertían el arte en mercancía, y un año después lo despidieron.

Inglaterra y Dordrecht (1876–1877): maestro, ayudante de pastor, librero

En abril de 1876 volvió a Inglaterra para trabajar sin sueldo como maestro suplente en un pequeño internado de Ramsgate; cuando el dueño se trasladó a Isleworth, Vincent fue con él. No funcionó, y lo dejó para hacerse ayudante de un pastor metodista. Sus padres se habían mudado mientras tanto a Etten; en la Navidad de 1876 volvió a casa por seis meses y trabajó en una librería de Dordrecht. El trabajo no le interesaba y pasaba el tiempo garabateando o traduciendo pasajes de la Biblia al inglés, al francés y al alemán. Se sumergió en el cristianismo, cada vez más piadoso y monástico; según su compañero de piso de entonces, Paulus van Görlitz, comía frugalmente y evitaba la carne.

Ámsterdam y Bruselas (1877–1878): el aspirante a teólogo

Para apoyar su vocación de pastor, en 1877 la familia lo mandó a vivir a Ámsterdam con su tío Johannes Stricker, un teólogo respetado, para preparar el examen de ingreso en la facultad de teología. Suspendió y dejó la casa del tío en julio de 1878. Intentó entonces un curso de tres meses en una escuela protestante de misioneros en Laken, cerca de Bruselas, y también fracasó.

El Borinage (1879–1880): el predicador de los mineros

En enero de 1879 consiguió un puesto de misionero en Petit-Wasmes, en el Borinage, la cuenca minera del carbón del sur de Bélgica. Para mostrar su apoyo a los mineros, dejó su cómodo alojamiento en una panadería a una persona sin hogar y se fue a vivir a una choza, donde dormía sobre paja. Aquella vida humilde no gustó a las autoridades eclesiásticas, que lo despidieron por «socavar la dignidad del ministerio». Caminó entonces los 75 kilómetros hasta Bruselas, pasó brevemente por Cuesmes, en el mismo Borinage, y cedió a la presión de sus padres para volver a Etten, donde se quedó hasta marzo de 1880, para preocupación y frustración de la familia. Su padre llegó a plantear que lo internaran en el manicomio de Geel.

1880: la decisión de ser artista

En agosto de 1880 volvió a Cuesmes, donde se alojó con un minero hasta octubre. Empezó a interesarse por la gente y las escenas que lo rodeaban y a dibujarlas, siguiendo la sugerencia de Theo de que se tomara el arte en serio. Ese mismo año viajó a Bruselas para estudiar, por recomendación de Theo, con el pintor holandés Willem Roelofs, que lo convenció, pese a su aversión a las escuelas de arte, para matricularse en la Academia Real de Bellas Artes; se inscribió en noviembre de 1880 y estudió anatomía y las reglas del modelado y la perspectiva. Tenía 27 años y le quedaban diez de vida.

Etten y La Haya (1881–1883): Kee, Mauve y Sien

En abril de 1881 volvió a Etten, con sus padres, y siguió dibujando, a menudo con los vecinos como modelos. En agosto llegó de visita su prima Kee Vos-Stricker, recién enviudada, siete años mayor que él y con un hijo de ocho años. Vincent sorprendió a todos declarándole su amor y pidiéndole matrimonio; ella respondió «no, nunca, jamás» (nooit, neen, nimmer). Después de que Kee volviera a Ámsterdam, él fue a La Haya a intentar vender cuadros y a ver a su primo segundo Anton Mauve, el artista de éxito que Vincent ansiaba ser; Mauve le aconsejó trabajar con carboncillo y pastel y volver en unos meses. A finales de noviembre Vincent escribió al tío Stricker una carta que él mismo describió como un ataque y a los pocos días se presentó en Ámsterdam; Kee no quiso verlo y sus padres escribieron que su «insistencia es repugnante». Desesperado, puso la mano izquierda en la llama de una lámpara: «Dejadme verla el tiempo que pueda mantener la mano en la llama». Su tío, supuso después, apagó la lámpara.

Mauve lo aceptó como alumno y le enseñó la acuarela. En Navidad se peleó con su padre, se negó a ir a la iglesia y se marchó a La Haya. En un mes riñó con Mauve, posiblemente por el dibujo a partir de vaciados de yeso, y porque solo podía pagar modelos de la calle. A finales de enero de 1882 conoció a Sien Hoornik, que se ganaba la vida como prostituta, bebía, estaba embarazada y tenía una hija de cinco años; se fue a vivir con ella, y Sien es la modelo de Dolor. En el verano de 1882 pintó por primera vez al óleo, con dinero prestado por Theo, y se sorprendió de lo buenos que eran los resultados. Mauve dejó de contestar a sus cartas y su padre lo presionó para que la dejara. Vincent se resistió, pero a finales de 1883 abandonó a Sien y a los niños y se fue a Drenthe, en el norte de Holanda; en diciembre, vencido por la soledad, se instaló con sus padres en Nuenen, donde dos años después pintaría Los comedores de patatas.

Qué quedó de aquellos años

La religión, los mineros, los campesinos y los pobres de La Haya alimentaron toda su primera etapa: el viejo desesperado que dibujó en 1882 y volvió a pintar en 1890, los tejedores y los comedores de patatas de Nuenen, el sembrador de Millet que copió durante toda su vida. Los siete años en Goupil le dieron una cultura visual enorme y la costumbre de hablar de arte por carta con Theo, que siguió pagándole el sustento hasta el final. Y el fracaso repetido, como marchante, como maestro y como predicador, explica la urgencia con que trabajó en los diez años que le quedaban.

Para seguir

Fuentes: Wikipedia, «Vincent van Gogh» (secciones «Early years» y «Etten, Drenthe and The Hague»); carta 403 (vangoghletters.org).