El puente de Langlois es el tema de una serie de obras que Vincent van Gogh pintó en Arlés entre marzo y mayo de 1888, pocas semanas después de llegar al sur de Francia: cuatro óleos, una acuarela y cuatro dibujos. El motivo es un pequeño puente levadizo de madera sobre el canal de Arlés a Bouc, a las afueras de la ciudad, que le recordaba a los puentes de Holanda. La versión más conocida, con un carro amarillo y un grupo de lavanderas, está en el Museo Kröller-Müller de Otterlo (F397). Otra está en el Museo Van Gogh de Ámsterdam (F400) y otra en el Museo Wallraf-Richartz de Colonia (F570). Son de los primeros cuadros en que Van Gogh puso en práctica, con el sol de Provenza, el color puro que había aprendido en París.
Significado del puente de Langlois: qué representa
Van Gogh llegó a Arlés el 20 de febrero de 1888. Buscaba luz y color, pero lo que encontró en las afueras de la ciudad fue, curiosamente, un paisaje que le recordaba a su país: canales, puentes levadizos, molinos y campos llanos. El puente de Langlois, uno de los cruces del canal, con su mecanismo de vigas y contrapesos, era exactamente la clase de artefacto que conocía de Holanda: en noviembre de 1883 había pintado a la acuarela el puente levadizo de Nieuw-Amsterdam, en Drenthe. En sus cartas lo llama simplemente «el puente levadizo» (pont-levis). El nombre oficial del puente era Pont de Réginel, pero todos lo conocían por el apellido de su guarda, Langlois.
Lo que le interesó no fue solo la nostalgia. En ese puente sencillo encontró una estructura de líneas rectas (vigas, cadenas, pilares de piedra) que podía tratar con su marco de perspectiva y, al mismo tiempo, un motivo que se parecía a los puentes de las estampas japonesas que coleccionaba con Theo, como Chaparrón sobre el gran puente de Hiroshige. Colores planos, contornos marcados, un cielo azul liso: en el puente de Langlois Van Gogh ensayó por primera vez en Provenza esa manera japonesa de ver el paisaje.
Lo que cuentan las cartas
La serie se puede seguir casi día a día en la correspondencia. Hacia el 16 de marzo de 1888 escribe a Theo (carta 585): «Hoy he traído a casa un lienzo del 15, es un puente levadizo con un carrito que lo cruza, recortado contra un cielo azul; el río también azul, las orillas naranjas con vegetación, un grupo de lavanderas con blusas y gorros de colores». Añade que lleva doce estudios desde su llegada y que los almendros empiezan a florecer.
Dos días después, el 18 de marzo, envía a Émile Bernard (carta 587) un pequeño croquis del puente y le cuenta que le preocupa cómo sacar partido a un estudio de «marineros que vuelven con sus novias hacia la ciudad, que proyecta la extraña silueta de su puente levadizo contra un enorme sol amarillo», y que tiene «otro estudio del mismo puente con un grupo de lavanderas». De ese cuadro del sol amarillo, que el propio Van Gogh dio por estropeado, solo sobrevive un fragmento con la pareja de paseantes (F544 / JH1369, colección particular).
Hacia el 3 de abril (carta 592) vuelve sobre el tema con una idea: regalar una versión al marchante Tersteeg, a quien conocía de sus años en La Haya, para convencerlo de que es «un impresionista del Petit Boulevard». «He encontrado una cosa curiosa de un tipo que no voy a hacer todos los días. Es el puente levadizo con un carrito amarillo y un grupo de lavanderas, un estudio en el que los campos son de un naranja vivo, la hierba muy verde, el cielo y el agua azules». Y pide para él un marco especial, «azul real y oro»: la parte plana azul y el listón exterior dorado.
Las versiones, una a una
El puente de Langlois con lavanderas (Kröller-Müller, F397)
Es la versión más famosa y se considera la primera obra maestra de su etapa de Arlés. Un carrito amarillo cruza el puente mientras un grupo de mujeres con blusas y gorros de colores lava la ropa en la orilla. Van Gogh aplica aquí la «ley de los contrastes simultáneos» que había estudiado: amarillo del puente contra azul del cielo y del agua, hierba pintada con pinceladas alternas de naranja rojizo y verde. La estructura vertical y horizontal del puente y su reflejo forman una gran cruz en el centro del cuadro, enmarcada por la banda del cielo arriba y la orilla abajo, y animada por la curva de la ribera y el corro redondo de las lavanderas.
El puente de Langlois (colección particular, F571) y la acuarela (F1480)
Una segunda versión al óleo con la misma composición está en una colección particular; según las notas de la edición de las cartas, el cuadro destinado a Tersteeg era el de Otterlo (F397): Van Gogh se lo dedicó, pero el marchante nunca lo recibió y la dedicatoria se borró. No se sabe si llegó a enmarcarse como él quería; en la segunda versión (F571), en cambio, pintó él mismo un borde azul alrededor de la escena. Hay además una acuarela (F1480), también en manos privadas, en la que Van Gogh detalla con precisión la ferretería del puente: soportes de hierro, tirantes y poleas de las cadenas.
El puente de Langlois con camino junto al canal (Museo Van Gogh, F400)
Aquí el cielo es gris y las lavanderas han desaparecido: solo quedan las sábanas tendidas a blanquear en la orilla de enfrente. Van Gogh pintó este lienzo (59,6 × 73,6 cm) al aire libre, en un sitio donde había trabajado más de una vez. Organizó la composición con cuidado: colocó el caballete de modo que el camino del primer plano forma una gran diagonal hacia el fondo izquierdo, un recurso de las estampas japonesas. La hierba y el camino están pintados deprisa; el puente, en cambio, con detalle, con sus pilares de piedra, sus vigas y las cuerdas que levantan la calzada. Al fondo se ve otro puente levadizo. Lo envió a Theo a principios de mayo de 1888 y hoy está en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, cuya ficha recuerda que las lavanderas sí aparecían en una versión anterior. Tiene ficha propia en El puente de Langlois (Museo Van Gogh).
El puente de Langlois (Wallraf-Richartz, Colonia, F570)
En la versión de Colonia (unos 49,5 × 64 cm) una mujer con sombrilla cruza el puente detrás de un carro tirado por un caballo. El agua refleja el puente y las pocas nubes del cielo; dos cipreses altos y una casa blanca flanquean el tramo móvil, entre estribos de piedra. La pintura es más empastada y Van Gogh usa el color para reproducir los reflejos de la luz. Se conserva en el Museo Wallraf-Richartz de Colonia (Alemania).
Los dibujos
Además del croquis de la carta a Bernard (hoy en la Morgan Library de Nueva York), hay tres dibujos: Puente levadizo con dama con sombrilla a pluma y tinta (23,5 × 31 cm, Los Angeles County Museum of Art, F1471), El puente de Langlois a pluma y tinta (35,5 × 47 cm, Staatsgalerie de Stuttgart, F1470) y un dibujo en el museo de la Rhode Island School of Design de Providence (F1416). Nada más llegar a Arlés Van Gogh había pedido a Theo un manual de dibujo de Armand Cassagne: quería volver a los fundamentos, y el puente, con sus ángulos y sus líneas de fuga, fue su ejercicio.
Análisis: perspectiva, Japón y color
El marco de perspectiva
En Arlés Van Gogh volvió a usar el marco de perspectiva que se había construido en La Haya: una rejilla de hilos con la que comparaba las proporciones de lo cercano y lo lejano. Varias obras del puente se hicieron con él, y se nota: las vigas, los contrapesos y los pilares están dibujados como un mecanismo, con atención a cómo funciona cada pieza.
Japón en Provenza
De las estampas japonesas toma la simplificación del color, en bloques planos (el amarillo del puente contra el azul del cielo), los contornos que sugieren movimiento y la reducción de matices. En la carta a Bernard del 18 de marzo lo dice con claridad: los japoneses quizá no progresen en su país, «pero no hay duda de que su arte continúa en Francia». Tienes más sobre este asunto en el estilo de Van Gogh.
Complementarios
Azul y amarillo, naranja y verde: los pares de complementarios que había aprendido en París se convierten aquí en el armazón de un paisaje entero. Es el mismo principio que meses después llevará a La casa amarilla y a Terraza de café por la noche.
Qué fue del puente
El puente que pintó Van Gogh, construido en la primera mitad del siglo XIX, fue sustituido en 1930 por uno de hormigón, que los alemanes volaron en 1944 al retirarse, junto con todos los demás puentes del canal salvo el de Fos-sur-Mer. Ese puente de Fos, del mismo tipo, se desmontó en 1959 para instalarlo en el lugar del de Langlois, pero por problemas técnicos acabó montándose en la esclusa de Montcalde, a varios kilómetros del emplazamiento original. Es el que hoy se visita en Arlés con el nombre de Pont Van-Gogh.
Dónde ver El puente de Langlois
La versión con lavanderas está en el Museo Kröller-Müller (Otterlo, Países Bajos); la del cielo gris, en el Museo Van Gogh de Ámsterdam; la de la mujer con sombrilla, en el Museo Wallraf-Richartz de Colonia. Los dibujos están en Los Ángeles (LACMA), Stuttgart, Providence y Nueva York (Morgan Library). Y en Arlés se puede visitar el puente reconstruido, el Pont Van-Gogh. Tienes la lista completa en dónde ver los cuadros de Van Gogh.
Ficha técnica
| Título | El puente de Langlois (Le Pont de Langlois / The Langlois Bridge at Arles) |
|---|---|
| Autor | Vincent van Gogh |
| Fecha | Arlés, marzo–mayo de 1888 |
| Técnica | Óleo sobre lienzo (4), acuarela (1), dibujos (4) |
| Versiones principales | F397 / JH1368, Kröller-Müller, Otterlo · F400 / JH1371, Museo Van Gogh, Ámsterdam (59,6 × 73,6 cm) · F570, Wallraf-Richartz, Colonia (unos 49,5 × 64 cm) · F571 / JH1392, colección particular |
| Etapa | Arlés (1888–1889) |
Obras relacionadas
- El puente de Langlois (Museo Van Gogh): la versión del cielo gris.
- La casa amarilla: azul y amarillo, meses después.
- Paisaje marino: el viaje a Saintes-Maries, junio de 1888.
- El sembrador: el sol amarillo que buscaba desde marzo.
- Almendro en flor: los almendros que florecían mientras pintaba el puente.
Fuentes: cartas 585, 587, 592, 606 y 608 (vangoghletters.org); Museo Van Gogh, ficha de «The Langlois Bridge» (s0027V1962); Wikipedia, «Langlois Bridge at Arles».
