Un bar aux Folies-Bergère (Manet, 1882): significado, el espejo y dónde verlo

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Un bar aux Folies-Bergère (Un bar aux Folies Bergère; en inglés, A Bar at the Folies-Bergère) es un óleo sobre lienzo de Édouard Manet de 96 × 130 cm, terminado en 1882 y expuesto ese mismo año en el Salon de París. Muestra a una camarera de pie tras la barra de mármol del famoso café-concierto parisino, rodeada de botellas, con un gran espejo a su espalda que refleja la sala llena de público. Es la última obra importante de Manet, que murió al año siguiente, y una de las imágenes clave de la vida moderna en el siglo XIX. Se conserva en The Courtauld, en Londres (Samuel Courtauld Trust).

Significado de Un bar aux Folies-Bergère: qué representa

La Courtauld lo explica con claridad: el cuadro parece seguir el formato tradicional del retrato, pero no nombra a la retratada. La camarera aparece casi como un artículo más del surtido que se ofrece en primer plano: vino, champán, licor de menta y cerveza inglesa Bass, con su famoso triángulo rojo en la etiqueta. Detrás, un público elegante charla en el palco, entretenido por números musicales y de circo; arriba a la izquierda asoman las botas verdes de una trapecista. Toda esa escena animada es en realidad un reflejo en el gran espejo de marco dorado, que la proyecta hacia el espacio del espectador.

La modelo fue una mujer real, Suzon, que trabajaba en el Folies-Bergère a principios de la década de 1880. Manet frecuentaba el local con sus amigos y tomó apuntes allí, pero pintó el cuadro entero en su estudio, adonde Suzon fue a posar. Según la Wikipedia francesa, hizo llevar también botellas de champán al estudio para reconstruir la barra. La camarera es el centro inmóvil del cuadro: mira al frente con una expresión que el museo califica de enigmática e inquietante, sobre todo porque en el espejo parece estar atendiendo a un cliente.

Una parte de la crítica moderna lee el cuadro como una imagen de la mercancía. El historiador T. J. Clark, citado por Wikipedia, ve en ella a la vez «una vendedora y una mercancía», algo que se compra junto con la bebida, y Larry L. Ligo interpreta el frutero de naranjas como una alusión a la prostitución, asociada a las camareras del Folies-Bergère. Otros insisten en lo contrario: en su aislamiento, en la distancia entre la mujer que nos mira y la que el espejo muestra inclinada hacia el cliente.

El espejo: ¿un error de perspectiva?

El reflejo es lo que más ha dado que hablar desde 1882. Si el espejo ocupa todo el fondo, la espalda de la camarera debería quedar casi oculta detrás de ella, y el hombre que la atiende tendría que estar delante, tapándola. En cambio, Manet desplaza el reflejo de los dos hacia la derecha, y las botellas de la izquierda tampoco coinciden con su imagen en el espejo. La Courtauld lo atribuye a una decisión deliberada: «ignorando la perspectiva normal», Manet usa ese juego de reflejos para subrayar la atmósfera desorientadora del local.

Los críticos acusaron durante años a Manet de no saber perspectiva. En 2000, el historiador del arte Malcolm Park demostró con una reconstrucción física que la escena es posible: basta con que el espectador esté a la derecha y más cerca de la barra que el hombre reflejado, y que este quede fuera del campo de visión del pintor, a la izquierda, mirando hacia otro lado. La «conversación» entre la camarera y el cliente sería entonces un efecto óptico. El espejo ha permitido además comparar el cuadro con Las Meninas de Velázquez, un pintor que Manet admiraba, sobre todo desde que Michel Foucault abordó ese tema.

Se conserva un estudio preparatorio de 1881. Según Wikipedia, en él la camarera estaba desplazada hacia la derecha; en la versión definitiva Manet la llevó al centro, pero mantuvo su reflejo a la derecha, lo que acentúa el desajuste.

El Folies-Bergère en 1882

Inaugurado una década antes, el Folies-Bergère se había convertido rápidamente en uno de los music halls más populares de París. Zola lo describía ese mismo año como «un lugar extraño, exquisito, nada ortodoxo, mitad café, mitad teatro, parisino como el que más», adonde cada noche acudía una multitud. Las camareras, según la Wikipedia francesa, se elegían por su aspecto y su trabajo era vender alcohol a una clientela casi siempre masculina; Huysmans describió el local en sus Croquis parisiens con palabras muy duras. Los detalles del cuadro (las bombillas eléctricas, los globos y lámparas que se multiplican en el espejo, la cerveza inglesa) sitúan la escena en un ocio nocturno moderno. Algunos autores han leído incluso la elección de Bass, una marca británica y no alemana, como un reflejo del sentimiento antialemán en Francia tras la guerra franco-prusiana.

Cómo lo recibió la crítica en el Salon de 1882

Según la Wikipedia francesa, los críticos del Salon no se fijaron tanto en el reflejo como en la camarera. Unos la encontraron bonita, «una jovencita rubia muy guapa», «una joven inglesa de pelo dorado»; otros, fría. La Gazette de France del 11 de mayo de 1882 la despachó así: «No siente ni descontento ni placer, ni gracia ni rigidez; es tonta, eso es todo». Paul Alexis, en cambio, la vio «bien viva, bien moderna, bien Folies-Bergère», y Victor Champier escribió en Le Moniteur universel que Manet representaba a una de esas jóvenes cuya castidad «no es obligatoria en su profesión» y que tienen la misión de despertar la sed de los clientes. Huysmans contaba divertido cómo el cuadro dejaba perplejos a los visitantes, que se apiñaban comentando «el espejismo de este lienzo».

El último gran cuadro de Manet

Manet lo pintó ya enfermo, con graves problemas para moverse, y murió en abril de 1883. El cuadro perteneció al compositor Emmanuel Chabrier, amigo íntimo del pintor, que lo tenía colgado sobre su piano; después lo adquirió Samuel Courtauld y hoy pertenece al Samuel Courtauld Trust. Su influencia llega hasta el siglo XX: el ballet Bar aux Folies-Bergère (1934), con coreografía de Ninette de Valois y música de Chabrier; The Bar (1954) del australiano John Brack, y la fotografía Picture for Women (1979) de Jeff Wall, que toma de Manet el juego del espejo y las miradas.

Manet y Van Gogh

Van Gogh no llegó a conocer a Manet, que murió en 1883, antes de que él se instalara en París, pero siguió su obra de lejos. En febrero de 1884, desde Nuenen, pidió a Theo que le contara qué cuadros había en la exposición en memoria de Manet que se celebraba en la Escuela de Bellas Artes (179 obras, según las notas de la edición): «Siempre he encontrado muy original la obra de Manet», escribía, aunque no creía que pudiera contarse entre los mejores pintores del siglo (carta 428). En diciembre de 1885, en Amberes, fue al café-concierto Scala, que le pareció «algo así como el Folies-Bergère», aburrido y trillado, aunque se entretuvo mirando al público (carta 546). Y en Arlés, en 1888, reconocía que «Manet preparó el terreno», aunque los impresionistas usaban ya colores más fuertes que los suyos (carta 604).

Dónde ver Un bar aux Folies-Bergère

Está en la Courtauld Gallery, en Londres. Según la web del museo, se expone en la LVMH Great Room, en la planta 3. En la misma colección se conserva el Autorretrato con la oreja vendada de Van Gogh, de 1889, así que una sola visita permite ver los dos.

Ficha técnica

TítuloUn bar aux Folies-Bergère (A Bar at the Folies-Bergère)
AutorÉdouard Manet (1832–1883)
Fecha1882 (boceto preparatorio de 1881)
TécnicaÓleo sobre lienzo
Medidas96 × 130 cm
ExposiciónSalon de París, 1882
UbicaciónThe Courtauld, Londres (Samuel Courtauld Trust)
ProcedenciaEmmanuel Chabrier; Samuel Courtauld
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Obras relacionadas

Fuentes: The Courtauld, ficha «A Bar at the Folies-Bergère» (courtauld.ac.uk); Wikipedia, «A Bar at the Folies-Bergère» (en) y «Un bar aux Folies Bergère» (fr); vangoghletters.org, cartas 428 (con la nota 8), 546 y 604.

Sobre esta ficha. Redactada por Jorge Torres, editor de Museo Van Gogh, y revisada en octubre de 2026. Fuentes: cartas de Vincent van Gogh en la edición del Van Gogh Museum y el Huygens Institute (vangoghletters.org), catálogos razonados de De la Faille (F) y Hulsker (JH) y la documentación del museo que conserva la obra. Cómo hacemos las fichas.