Madeleine en el Bosque del Amor (Émile Bernard, 1888): significado y análisis

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Madeleine en el Bosque del Amor (Madeleine au Bois d’Amour) es un óleo sobre lienzo de 137 × 163 cm que Émile Bernard pintó en 1888 en Pont-Aven, en Bretaña. Es un retrato de tamaño natural de su hermana Madeleine Bernard, entonces de 17 años, tumbada en la hierba del Bois d’Amour, un bosque a la orilla del río Aven, a las afueras del pueblo. Está firmado y fechado abajo a la izquierda: «Emile Bernard 1888 Pont-Aven». Desde 1977 pertenece al Museo de Orsay de París, y es una de las obras principales de Bernard. Van Gogh, que nunca lo vio, lo dibujó en una carta a partir de la descripción que le hizo Gauguin.

Significado: un retrato alegórico

El Museo de Orsay lo describe así: Émile Bernard «solo tiene veinte años cuando pinta este retrato de tamaño natural de su hermana Madeleine, de 17 años. La representa tumbada en el Bois d’Amour, a la entrada del pueblo bretón de Pont-Aven, un bosque que se hizo célebre por El talismán de Sérusier». Para el museo no es una escena realista, sino «un retrato de acentos alegóricos de la joven Madeleine, de quien Gauguin se había enamorado. Aparece sumida en una ensoñación, escuchando las voces divinas de la naturaleza».

Madeleine Sophie Héloïse Bernard había nacido el 14 de febrero de 1871. En el verano de 1888 estaba en Pont-Aven con su hermano, que había llegado en agosto y allí conoció de verdad a Paul Gauguin; según Wikipedia, Gauguin también la retrató ese año. Su vida fue corta: se casó con el pintor Charles Laval, amigo de Gauguin, y tras la muerte de este en 1894 se reunió con su hermano en El Cairo, donde murió de tuberculosis en 1895. El cuadro la muestra como Bernard la veía a los 17 años: soñadora y alejada del mundo.

Contexto: Pont-Aven y la nueva escuela «sintética»

En 1888 Bernard y Gauguin estaban en un momento decisivo. Bernard había desarrollado con Louis Anquetin el cloisonismo, la pintura de grandes zonas de color plano rodeadas de contornos, y en Pont-Aven los dos pintores avanzaron hacia el sintetismo: formas simples, una gama de colores reducida y la eliminación de todo lo que no queda en la memoria después de mirar. De ese verano son también Bretonas en el prado, el cuadro de Bernard que Gauguin se llevó a Arlés y que Van Gogh copió en acuarela (Mujeres bretonas, según Émile Bernard), y La visión tras el sermón de Gauguin.

Según el Orsay, Bernard y su hermana estaban entonces muy unidos al jefe de la nueva escuela «impresionista y sintética» que se había instalado a pintar en Pont-Aven durante varios meses, es decir, Gauguin. Para alejarse del naturalismo de los impresionistas de la generación de 1870, Gauguin recomendaba pintar por masas y por zonas planas de color. En octubre de ese año, en ese mismo bosque y bajo su dirección, el joven Paul Sérusier pintó en una tablita El talismán, que se convertiría en el manifiesto de los nabis. «¿Cómo ve usted ese árbol? ¿Es verde? Pues ponga verde, el verde más bonito de su paleta», le dijo Gauguin, según Wikipedia.

Análisis de Madeleine au Bois d’Amour

Dos cuadros en uno

El cuerpo de Madeleine, tendido de lado a lado sobre la hierba, ocupa todo el ancho del lienzo y lo divide en dos partes. Abajo, la joven, con un vestido azul grisáceo y el pelo rojizo suelto, apoya la cabeza en la mano y cruza el otro brazo sobre el pecho; tiene los ojos abiertos y la mirada perdida. Arriba, en los dos tercios restantes, se extiende el bosque: troncos finos y verticales, el suelo rosado cubierto de hojas y, al fondo, entre los árboles, el agua clara del Aven. El Orsay explica que el paisaje se pintó en el taller a partir de estudios hechos en el lugar, y que la figura también se pintó en el taller.

Para el museo, «las dos partes coexisten sin unidad, pese al paralelismo calculado entre la postura de Madeleine y el río Aven que corre detrás de los árboles. La luz, la pincelada y los colores son diferentes». Es una torpeza de pintor joven, añade, que pasa casi inadvertida por el carácter simbólico del cuadro.

Planos escalonados, como en las estampas japonesas

La composición no busca la profundidad. Según el Orsay, «los detalles, los efectos de volumen y de perspectiva se sacrifican a una visión de conjunto compuesta a la manera de las estampas japonesas, por planos escalonados». La hierba con flores del primer plano, la figura, el suelo del bosque, el río y la ladera verde del fondo se superponen como bandas horizontales, cortadas por la verticalidad de los troncos. El horizonte desaparece: no hay cielo.

El croquis de Van Gogh

Van Gogh no llegó a ver el cuadro, pero lo conocía. En noviembre de 1889, en una larga carta a Bernard en la que criticaba duramente sus cuadros religiosos (ver La Anunciación), le recordaba con nostalgia lo que había pintado el año anterior y lo dibujaba en un croquis: «El año pasado, por lo que me contaba Gauguin, hacías un cuadro más o menos así, me imagino. Sobre un primer plano de hierba, una figura de muchacha con vestido azul o blanco, tumbada cuan larga es. Detrás, la linde de un bosque de hayas, el suelo cubierto de hojas rojas caídas, los troncos color verdín que lo cruzan verticalmente». Imaginaba el pelo como la nota de color complementaria del vestido, «negro si la ropa era blanca, naranja si era azul», y concluía: «¡Qué tema tan sencillo, y cómo sabe crear elegancia con nada!» (carta 822, hacia el 26 de noviembre de 1889).

Las notas de la edición de las cartas explican que el croquis se basa en la descripción, y probablemente en un dibujo, que Gauguin le dio en el otoño de 1888, cuando vivían juntos en Arlés. Cuando Bernard publicó las cartas en 1911 añadió una nota: «La exactitud de la descripción muestra cuánto había apreciado Gauguin el cuadro». Van Gogh acertó incluso en lo que imaginaba: el vestido de Madeleine es azulado y su pelo, rojizo.

Historia y procedencia

Según el Museo de Orsay, antes de 1912 estuvo en la colección de Amédée Schuffenecker, y se expuso ese año en la galería Roger Levesque de París. En 1936 estaba en manos del marchante Grinspan, en la isla de Saint-Louis, donde Émile Bernard volvió a comprarlo. De 1937 a 1977 perteneció a la colección de Clément Altarriba, en París, y en 1977 lo adquirieron los Museos Nacionales franceses: se asignó al Louvre y se destinó al Museo de Orsay (inventario RF 1977 8).

Dónde ver Madeleine au Bois d’Amour

En el Museo de Orsay de París, en el nivel superior, en la galería Françoise Cachin, junto a otras obras de la escuela de Pont-Aven y de los nabis. En el mismo museo se conservan El talismán de Sérusier, otras obras de Bernard como La cosecha y El perdón, y una importante colección de Van Gogh. Conviene comprobar en la web del museo que la obra está expuesta antes de la visita. Tienes más museos en dónde ver los cuadros de Van Gogh.

Ficha técnica

TítuloMadeleine en el Bosque del Amor (Madeleine au Bois d’Amour)
AutorÉmile Bernard (1868–1941)
Fecha1888, Pont-Aven (firmado y fechado abajo a la izquierda: «Emile Bernard 1888 Pont-Aven»)
TécnicaÓleo sobre lienzo
Medidas137 × 163 cm
ModeloMadeleine Bernard (1871–1895), hermana del pintor
EstiloSintetismo, escuela de Pont-Aven
UbicaciónMuseo de Orsay, París (RF 1977 8; compra, 1977)
CartasCroquis de Van Gogh en la carta 822 (notas 7 y 8)
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Obras relacionadas

Fuentes: ficha de la obra en musee-orsay.fr (RF 1977 8: texto, inscripción, procedencia, exposiciones y ubicación en sala); carta 822 (notas 7 y 8) en vangoghletters.org; Wikipedia, «Madeleine au Bois d’Amour», «Émile Bernard (peintre)» y «Le Talisman (Sérusier)» (fr).

Sobre esta ficha. Redactada por Jorge Torres, editor de Museo Van Gogh, y revisada en octubre de 2026. Fuentes: cartas de Vincent van Gogh en la edición del Van Gogh Museum y el Huygens Institute (vangoghletters.org), catálogos razonados de De la Faille (F) y Hulsker (JH) y la documentación del museo que conserva la obra. Cómo hacemos las fichas.