La Anunciación (L’Annonciation) es uno de los temas religiosos que el pintor francés Émile Bernard (1868–1941) trató a finales de la década de 1880, cuando pasó del sintetismo de Pont-Aven a una pintura de asuntos bíblicos inspirada en los primitivos italianos. El cuadro que ilustra esta página está firmado con sus iniciales y fechado en 1890 («É. B. 90», abajo a la derecha): el arcángel Gabriel, arrodillado sobre una nube y con una vara de lirios, saluda a la Virgen, que está de pie en un jardín otoñal. Un año antes, en 1889, Bernard había pintado otra Anunciación, hoy en una colección privada, que Van Gogh conoció por fotografía y criticó con dureza en una carta que le escribió en noviembre de 1889.
Significado: la Anunciación según la tradición
La Anunciación es el momento en que el arcángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Cristo. Bernard la pinta con los atributos tradicionales. Gabriel lleva una vara de lirios y levanta la mano derecha en señal de saludo. La Virgen sostiene una rueca o un huso, un detalle que remite a una vieja leyenda: María era una de las vírgenes encargadas de tejer un nuevo velo para el Templo de Jerusalén, y por eso en muchas Anunciaciones aparece hilando o tejiendo. Wikipedia recuerda que la Virgen se representa a menudo leyendo o en una tarea doméstica, y que en el Renacimiento la escena se sitúa con frecuencia en un jardín, alusión al hortus conclusus, el huerto cerrado que simboliza su virginidad.
El jardín de Bernard no es el huerto cerrado de los pintores del Quattrocento, sino un prado verde y un camino claro bajo árboles de follaje anaranjado, como un bosque bretón en otoño, con un cielo azul intenso y nubes blancas recortadas. Los dos personajes, alargados y vestidos de azul, flotan más que pisan: la Virgen parece deslizarse sobre el suelo y el ángel se apoya en una nube. Es una escena sagrada sin arquitectura ni perspectiva, en la que el paisaje funciona como un fondo decorativo.
Análisis: del cloisonismo a los primitivos
Bernard había sido, junto con Louis Anquetin, el inventor del cloisonismo, la pintura de grandes zonas de color plano rodeadas de contornos oscuros, y su encuentro con Gauguin en Pont-Aven en agosto de 1888 dio lugar al sintetismo del que nacen obras como La visión tras el sermón. En esta Anunciación queda algo de eso: los colores puros y luminosos, la ausencia de sombras y de modelado, el cielo y las nubes tratados como formas planas. Pero el trazo es más suelto que en sus cuadros de 1888, con pinceladas cortas y visibles en el follaje y en la hierba.
Lo nuevo es la fuente: los primitivos, los pintores italianos anteriores a Rafael. Las figuras esbeltas de perfil, el ángel arrodillado frente a la Virgen de pie y el fondo de oro sustituido por un muro de árboles naranjas recuerdan las tablas del primer Renacimiento. Según Wikipedia, tras romper con Gauguin en 1891 Bernard se volvió hacia una expresión mística y religiosa, y con los años pasó «de la vanguardia a la retaguardia», buscando modelos en Tiziano, el Greco o Courbet. La Anunciación de 1890 está a mitad de ese camino.
La Anunciación de 1889 y la carta de Van Gogh
En noviembre de 1889 Theo visitó a Bernard en París y le contó a Vincent lo que había visto: Bernard había hecho progresos, su dibujo era menos marcado, aunque seguía ahí, y su pincelada más flexible; notaba en él una influencia directa de los primitivos, y describía «una figura arrodillada rodeada de ángeles», con el suelo dividido en grandes cuadrados y las figuras colocadas «como sobre un tablero de ajedrez», aunque una de ellas, un ángel, tenía «verdadera nobleza» (carta 819, 16 de noviembre de 1889). Las notas de la edición identifican ese cuadro con la Anunciación de 1889, hoy en una colección privada.
Bernard mandó a Van Gogh seis fotografías de sus cuadros recientes; en su respuesta comenta cuatro, todos religiosos: una Adoración de los pastores, la Anunciación, un Cristo en el huerto de los olivos y un Cristo al encuentro de su madre. Vincent le contestó desde el asilo de Saint-Rémy hacia el 26 de noviembre. De la Anunciación escribió: «Una anunciación ¿de qué? Veo figuras de ángeles, elegantes, a fe mía, una terraza con dos cipreses que me gusta mucho; hay en ella muchísimo aire, mucha claridad… pero al final, pasada esa primera impresión, me pregunto si es una mistificación, y esos personajes secundarios ya no me dicen nada». Y le reprochaba haber cambiado la sencillez de sus bretonas en el prado por «algo artificial, algo afectado» (carta 822).
La terraza con dos cipreses y el suelo en cuadrícula de los que hablan las cartas no aparecen en el cuadro de 1890 que ilustra esta página: aquí Gabriel está solo, arrodillado en una nube, y la escena pasa a un jardín. No consta que Van Gogh, que murió en julio de 1890, llegara a ver esta segunda versión.
Por qué Van Gogh rechazaba la pintura bíblica de sus amigos
La crítica no iba solo contra Bernard. Ese mismo día Vincent le escribía a Theo que había estado trabajando en los olivares «porque me han sacado de quicio con sus Cristos en el huerto, en los que no hay nada observado», y que había escrito a Bernard y a Gauguin que «pensar, y no soñar, era nuestro deber». Las fotos de Bernard le parecían «sueños y pesadillas», con erudición, de alguien «loco por los primitivos», aunque, en su opinión, los prerrafaelitas ingleses lo habían hecho mucho mejor (carta 823).
A Bernard le explicó su propia experiencia: cuando Gauguin estaba en Arlés, se había dejado llevar un par de veces por la abstracción, en la Berceuse y en La lectora de novelas, pero la abstracción era «terreno encantado» y uno se daba pronto contra un muro. Prefería sumergirse otra vez en la realidad: buscar en los olivos los efectos de un cielo gris contra la tierra amarilla, o de la tierra violeta contra un cielo amarillo. Su respuesta a los huertos de los olivos de sus amigos fueron cuadros sin figuras sagradas, como Olivos con cielo amarillo y sol. Y a Bernard, que tanto admiraba a los primitivos, le preguntaba por qué parecía no conocer a Giotto, cuyas expresiones de dolor y éxtasis eran tan humanas que uno se sentía presente en la escena.
Dónde ver la obra de Émile Bernard
Ninguna de las dos Anunciaciones está en un museo según las fuentes consultadas: la de 1889 pertenece a una colección privada y no consta la ubicación de la de 1890. Las grandes obras de Bernard de la época de Pont-Aven, como Madeleine en el Bosque del Amor, están en el Museo de Orsay de París; el Museo Van Gogh de Ámsterdam conserva el autorretrato que Bernard dedicó a Vincent en 1888. Tienes más museos en dónde ver los cuadros de Van Gogh.
Ficha técnica
| Título | La Anunciación (L’Annonciation) |
|---|---|
| Autor | Émile Bernard (1868–1941) |
| Fecha | 1890 (firmado y fechado «É. B. 90», abajo a la derecha) |
| Técnica | Pintura al óleo |
| Estilo | Sintetismo, simbolismo; influencia de los primitivos italianos |
| Ubicación | No consta en las fuentes consultadas |
| Versión anterior | La Anunciación, 1889, colección privada (la que Van Gogh vio en fotografía) |
| Cartas | 819, 822, 823 y notas a la 827 (sobre la versión de 1889) |
Obras relacionadas
- El Cristo amarillo: la pintura religiosa de Gauguin en Pont-Aven, de 1889.
- La visión tras el sermón: el cuadro de Gauguin nacido junto a Bernard en 1888.
- Los nabis: los pintores que heredaron el sintetismo de Pont-Aven.
- Van Gogh y Gauguin: la amistad y la ruptura de Arlés.
Fuentes: cartas 819 (nota 3), 822 (notas 1-5), 823 (nota 4) y 827 (nota 22) en vangoghletters.org; Wikipedia, «Émile Bernard (peintre)» (fr) y «Annunciation in Christian art» (en). La descripción de la versión de 1890 y su firma se basan en la reproducción de la propia obra.
